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poemas por libros
CLARA
(a mi primera nieta)
En la lejana playa
su piel de arena
salpicando los mares
de conchas nuevas.
Caminando despacio,
rosa temprana
tus sandalias se limpian
en agua clara.
Así te llaman,
y es tu inocencia
transparente arroyuelo
que saltarino,
brota y se aleja.
Mirad si es bella
cuando dormida
sonríen sus encías
entre rendijas.
Y así me prendo
de su mirada
que parece un lucero
de madrugada
En la lejana playa
ya son mis días
claros y refulgentes
con su venida.
Y no hay abismos
ni oscuridades,
que su piel es de arena,
y salpica la playa
de conchas nuevas.
Azules reflejos
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