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vida y anecdotas de los santos

MISERICORDIA ANTES QUE PENITENCIA
SAN ESTEBAN DE OBACINA

 Nació en los últimos años del siglo XI en Limoges, ciudad de Aquitania, Francia. Habiendo mostrado inclinación por el sacerdocio, tras lograrlo inició un apostolado intenso en las almas, pero el trabajar en una parroquia en medio del mundo parece que no le llenaba enteramente: suspiraba por una vida de silencio y de retiro. Lo pensó en serio, y junto con otro sacerdote, Pedro, con permiso del obispo, se retiraron a un lugar escabroso y alejado de toda relación humana, en el que pensaban pasar inadvertidos en la sociedad. Pronto se vieron rodeados de discípulos, por lo que les fue preciso fundar un monasterio en Obacina, en el cual se entregaran todos a una vida de perfección bajo la regla de San Benito.

Lograron fundar y edificar varios monasterios dependientes de Obacina y al cabo de unos años se unieron a la orden cisterciense. Fueron admitidos por los padres, con la anuencia de Eugenio III, que precisamente presidía el capítulo en que se presentó Esteban con algunos monjes para solicitar tal gracia.

Un detalle un tanto chocante encontró Esteban en la nueva vida adoptada del Cister. San Benito, cuya regla observaban los cistercienses con el mayor rigor, es, todo compasión y misericordia. Si bien prohíbe a sus monjes el uso de la carne, sin embargo, la para autoriza los enfermos y ancianos. En un primer impulso le pareció que tenía ribetes de relajación, pero luego se convenció de que lo prescrito por San Benito merecía el máximo respeto, por ser un padre lleno de experiencia y misericordioso.

 Esteban perseveró llevando una vida plena, saturada de piedad hasta su dichosa muerte, acaecida el 10 de marzo de 1159.

 

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