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vida y anecdotas de los santos EL FUNDADOR
FRACASADO Suele decirse que la fundación de una orden es cruz para el fundador, y en el caso de, los escolapios la máxima se cumple de una manera absoluta, como haciéndonos ver que para Dios cuenta infinitamente más la santidad del hombre forjada en la persecución y en el fracaso humano de sus ideales, que la labor y el buen ejemplo de la empresa a la que dedica su vida. Dios no deja de ocuparse de lo útil, pero de rebote y como subproducto aparentemente casual de sus fines más altos y misteriosos. Un sacerdote aragonés, abogado y teólogo, después de ser secretario de obispos, en 1592 se dirigió a Roma para obtener una canonjía, y allí le impresionó algo que estaba a la vista de todos, pero que se consideraba irremediable: miles de niños pobres sin escuela y sin nadie que se ocupase de ellos. Organizar su enseñanza gratuita se juzgó utópico y tal vez peligroso, pero a fines de siglo ya era un hecho, en 1617 las Escuelas Pías constituían una esplendorosa realidad en Italia, y los escolapios trabajaban ya en Espana, Polonia, Hungría, Francia y Austria. Un rapidísimo crecimiento que iba a traer graves problemas. La santa impaciencia de José y sin duda fallos de imprevisión provocaron movimientos internos de rebeldía en la orden (hubo fuertes rivalidades entre padres y hermanos legos), y un provincial intrigante y ambicioso, el padre Sozzi, hizo lo demás: con el apoyo del Santo Oficio consiguió procesar al fundador, que tenía entonces más de ochenta años, y que se le destituyera como superior perpetuo. Calumniado y sufriendo por la división entre sus hijos, «con la fortaleza de un nuevo Job» (Benedictino XIV), soportó muchas humillaciones del modo más dócil y obediente, y murió después de ver la disolución de la orden (1646), que renacería diez años más tarde. vida y anecdotas de los santos
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