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SABANA SANTA

 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

vida y anecdotas de los santos

EL EUCALIPTO Y LA SOGA
 
SAN TRANQUILINO UBIARCO

Nacido en Ciudad Guzmán (Jalisco, México), el 8 de julio del ano 1899. Terminó sus estudios sacerdotales en el seminario de Guadalajara. Su primer destino fue Moyahua, Zacatecas, donde fue vicario parroquial y fundó una escuela de catequesis para chicas, una Caja de Ahorros y un boletín o periódico de doctrina cristiana llamado «Orión». Formó un círculo de obreros, a quienes daba instrucción religiosa. Ejerció luego su labor pastoral en diversas poblaciones promoviendo en todas ellas la catequesis y círculos de estudio para jóvenes obreros.

En julio de 1927, el joven don Tranquilino fue nombrado, en plena persecución, párroco de Tepatitlán, donde trabajó quince meses, los últimos de su vida, con mucho entusiasmo y dichoso de ser útil a sus feligreses. Ejercía su ministerio en casas particulares, yendo de un lado para otro, vestido de obrero o de campesino. Sacaba fuerzas de la misa diaria, los sacramentos, la atención a los enfermos y la catequesis -todo ello casi siempre a escondidas-. Detenido y llevado a ejecutar preguntó el coronel quién era el desigñado para dar muerte al sacerdote. Ningún soldado respondió. Entonces dijo el padre Tranquilino: «Todo está dispuesto por Dios..., el que es mandado no es culpable». Y les preguntó cómo lo iban a matar. Le mostraron una soga, que el padre Tranquilino bendijo con emoción. Uno de los soldados, que se negó a colaborar en la horca fue fusilado. El padre le dijo: «Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso». Le pusieron la cuerda al cuello y lo colgaron en una rama de eucalipto: la rama del eucalipto y la soga se guardan con gran veneración. Esto ocurrió en la Alameda de Tepatitlán, el día 5 de octubre del ano 1928.

 

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