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María entre nosotros

 

 

 

Virgen María

 

LOS GITANOS Y MARÍA

 

La convivencia entre gitanos y payos no siempre ha sido fácil. Y en países de tradición católica, encuentra dificultades la integración de los gitanos en las comunidades católicas. Sin embargo, se han logrado dar algunos pasos, de la mano de la Virgen María. Quizá por haber descubierto en la Virgen María ciertos valores muy estimados por ellos, tales como la sencillez, la virginidad y la maternidad, tiene un fuerte arraigo en los miembros de esta raza de devoción y piedad mariana. Ellos saben que la Virgen los ama y por eso tienen plena confianza en la protección de la Señora. 

Las manifestaciones externas de su piedad mariana son muy primarias y elementales. Y están además muy de acuerdo con las características y costumbres de la raza gitana. Les agradan mucho las romerías y peregrinaciones a los más famosos santuarios marianos de diversas naciones. En determinados días del año acuden gitanos de diversas nacionalidades a los santuarios de Fátima, de Lourdes, de Banneux en Bélgica, de Pomezia en Italia, de Altemberg en Alemania, de la Macarena en Sevilla. Famosas sobre todo las romerías anuales a la Virgen de los  Remedios en Fregenal (Badajoz), Patrona reconocida of­cialmente de los gitanos, y a la Ermita de la Virgen de la Sierra en Cabra (Córdoba).

No acuden a la Virgen para quejarse, sino para manifestarle su alegría. Y lo hacen con la fuerza expresiva de sus mejores bailes y cantes, con sus trajes de colorines. Y cuando llegan al santuario, meta de su peregrinación, se pasan por el camarín de la Virgen para que ella los vea. Aunque no sepan teorizarlo, están convencidos, por su propia experiencia humana que una madre se alegra y goza cuando sus hijos vienen desde lejos simplemente para «verla». Más expresiva aún, si cabe, es la siguiente anécdota. Un gitano viene desde lejos para visitar a su Virgen y agradecerle un gran favor recibido. No sabe despedirse de la Madre de los Remedios y pasa varias horas ante su imagen. Cuando luego le preguntan:

-¿Qué hiciste allí tanto tiempo? 

-Nada. ¡Yo me reía y la Virgen se reía!

No se podían expresar mejor los sentimientos de un hijo en presencia de su madre.

Como resumen de toda la piedad y devoción del mundo gitano por María podemos considerar la coronación canónica de la  Majar¡ Cali (la Virgen Gitana) de Torrente (Valencia). Se trata de una imagen de la Virgen con el Niño Jesús en brazos. Fue tallada por el escultor valenciano José Luis Vicent, con los rasgos y el color propios de la raza gitana, y dedicada al culto el año 1978. Se venera en la capilla del colegio para niños gitanos de El Vedat de Torrente. En 1987 empezaron los trámites para obtener la gracia de la coronación canónica de esta imagen arropada por la devoción y el clamor popular de los gitanos de España y de otras naciones europeas, que el día 29 de mayo del año 1988 acudieron en masa a la ceremonia de la Virgen por el arzobispo de Valencia.

Rápidamente se han visto los frutos de esta coronación canónica de la Virgen de los gitanos, en la que ellos ven tan hermosamente retratados los rasgos característicos de su raza. Así lo han reconocido el «Comité Catholique International pour les Gitanes. La Majari Cali se ha convertido en un centro de fuerte atracción para los gitanos de todo el mundo, que contemplan con orgullo el alto grado de promoción social, que a su sombra y a sus pies se realiza.

 

Virgen María