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María entre nosotros

 

 

 

Virgen María

LOS DOLORES DE LA VIRGEN

 Los que se exponen en los responsorios de los antiguos maitines propios del 15 de septiembre, en que se celebra su festividad. Y corresponden a otras tantas situaciones de angustia, vividas por María en su vida terrena:

1.°- La profecía de San Simeón, cuando la presentación del Niño Jesús en el templo.

2.°- La huida a Egipto.

3.-° El Niño perdido en el templo. 

4.°- El encuentro de la calle de la Amargura.

5.-° La crucifixión de Jesús.

6.° El descendimiento de la Cruz.

 7.° La sepultura de Jesús.

Dolores que, durante los siglos XIII y XIV, se limitaron a tan sólo cinco, todos ellos referidos a la Pasión y Muerte de Jesucristo. Se comenzaron a conmemorar los siete, como en la actualidad, a partir del siglo XV.

 Benedicto XV, en las letras apostólicas Inter Sodalicia», del 22 de marzo de 1918, declaraba que todas las gracias nos vienen a través de la Virgen de los Dolores, y de modo especial la gracia de la salvación eterna, después de una muerte en la que ella asiste misericordiosamente. Estas son sus palabras:

 «Si todas las gracias que recibimos pasan por las manos de la Virgen Dolorosa, no hay quien no vea que también la gracia de una muerte santa debemos esperarla de ella, desde el momento que principalmente con esta gracia se consuma de una manera eficaz y perenne la obra de la redención. Es claro, también, que la Virgen Dolorosa, por haber sido constituida por Jesucristo Madre de todos los hombres, los recibe como algo encomendado a ella por testamento de infinita caridad y por cumplir con maternal bondad el oficio de defender su vida espiritual, no puede por menos de ayudar de una manera particular a sus hijos adoptivos en aquel momento en que se trata de la eterna confirmación de su salvación y santidad. Por esto la Iglesia, en muchas preces litúrgicas, llama a María para que asista misericordiosamente a los hombres que luchan en el momento de la muerte, y es persuasión constante entre los fieles, comprobada por larga experiencia, que los que tengan a la Virgen por patrona no se condenarán eternamente». 

Virgen María