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María entre nosotros

 

 

Virgen María

Nuestra Señora de los Ángeles
PATRONA DE COSTA RICA

Aunque anteriormente la devoción mariana del pueblo costarricense tenía diversas advocaciones, al final del siglo XVII se centró en la que sería la Patrona de Costa Rica: Nuestra Señora de los Ángeles, la Negrita», la Virgen Mulata». Fue hallada en un bosque del barrio de Puebla de los Pardos, cerca de la ciudad de Cartago, por una mulata, a quien se conoce como Juana Pereira, aunque no hay certeza de su nombre.

Según la tradición, la joven mulata solía ir al bosque a buscar leña. La mañana del 2 de agosto, hacia el año de 1635, por el camino encontró una imagen de la Virgen esculpida en una piedra. Muy contenta y llena de emoción, la recogió, se la llevó a casa, y la guardó en un cofre. Al día siguiente regresó al bosque y volvió a ver la piedra en forma de Virgen, igual a la que había guardado en el cofre. Rebosante de alegría, se la llevó a casa y, al ir a compararla con la que había dejado en el cofre, vio que allí no estaba la que dejó el día anterior. El hecho se repitió otra vez más.

Alarmada por lo ocurrido, acudió al párroco, a quien contó con sencillez lo que le había pasado, y le entregó la imagen. Sin apenas dar importancia a la narración y a la imagen, el sacerdote la guardó en una caja. Al día siguiente, la mulata volvió al bosque y se encontró de nuevo con la imagen, que llevó al sacerdote, y éste pudo comprobar que no estaba en la caja la imagen que el día anterior había guardado. Acompañado de personas de prestigio local, se dirigió a la iglesia y depositó la imagen de la Virgen en el sagrario, pero cuando quiso ver de nuevo la imagen, vio que había desaparecido del sagrario.

El párroco entendió entonces lo que deseaba la Virgen. Se encaminó a la histórica piedra del bosque y vio que la imagen estaba sobre ella: la Virgen había vuelto allí por quinta vez. Estaba claro que quería permanecer allí, y que en aquel lugar había que edificar una ermita. Comenzaron por formar una choza con hojas de plátano, que pronto sería suplantada por una ermita. Hay documentos acreditativos de 1648.

Además de los nombres populares mencionados, también se le llamó «Virgen Morena», por su color, y «Virgen de los Pardos», por el lugar donde fue hallada. Pero el nombre oficial es Nuestra Señora de los Ángeles, por el día de su aparición: el 2 de agosto, día de su fiesta como Patrona de Costa Rica.

Se venera en la ciudad de Cartago, en un valle situado a los pies del volcán Irazú, en el mismo lugar donde se alza en la actualidad la gran basílica-santuario nacional. Es una pequeña imagen, tallada en piedra de color plomo, de rostro típico de mestiza e indígena, con ojos achinados, viste túnica y lleva tosco manto que la cubre casi totalmente, desde los hombros hasta los talones, formando pliegues; la nariz y la boca son pequeñas. Y en su brazo izquierdo sostiene a su Hijo, que alza su mano en actitud de bendecir. Tiene una altura de unos 20 centímetros, y está hecha de los más diversos minerales, que le permiten presentar diferentes colores. En 1782 fue declarada Patrona de Cartago, y el 23 de septiembre de 1824 fue elegida Patrona de Costa Rica por el Congreso Constituyente de la República, ratificado por el Congreso Nacional en 1975. Fue coronada canónicamente el 25 de abril de 1926 por monseñor Rafael Otón Castro, previa disposición del Papa Pío XI.

La piedad del pueblo costarricense ha erigido sucesivamente cuatro templos a su Reina y Señora, hasta llegar a la actual basílica construida sobre la piedra donde fue hallada la Virgen Negrita. María es encontrada al lado de los pobres, su presencia silenciosa a través de la sencilla imagen es portadora de la Buena Noticia: la igualdad universal de todos los hombres, hijos de Dios, hermanos de Jesús, que nos dio por Madre a María. Ante la Virgen Morena, que dignificó la condición del hombre conquistado, ya no habría más blancos y negros, conquistadores e indios.

Por su ayuda en momentos de gran dificultad para el país, como los vividos en 1853 y en 1950, fue calificada como Princesa de la Paz. 

Virgen María