principal        conocenos       Antonio   mm.carmelitas      anecdotas y reflexiones    calendarios   estampería  Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

                                          
Textos en formato pdf
libros
anteriores año 2008
Hojas  Culturales
María entre nosotros

 

 

 

mensajes de sabiduría

SERMÓN DE TRES LÍNEAS

 El gran poeta y deportista americano Satchel Paige, tenía una norma de vida extraordinaria. «Primero, decía, no debe usted comer nada que le irrite el estómago. Segundo, usted debe estar siempre tranquilo. Finalmente, nunca ha de mirar atrás.»

Cuanto más viejo me hago, más reconozco la sabiduría de la primera proposición. Las otras dos, de buena gana las cuento como principios básicos de sentido común.

Ciertamente, un creyente debe estar tranquilo. Nuestras vidas como católicos, deben ser vividas alegremente, gozosamente, tratando siempre de ser mejores, pero sin aturullarnos en la empresa.

Tengo una pequeña tarjeta pegada a la pared de mi despacho. Dice: «Señor, probaré de recordar hoy que nada va a suceder que Tú y yo no podamos tratar juntos».

Esta es la clave para estar tranquilos: confiar en Dios, viviendo lo mejor que sepamos, levantándonos cuando caemos, siguiendo adelante confiando en que, con la ayuda de Dios, las cosas irán por buen camino. Irán, sí, si seguimos el ritmo de la Iglesia, recibiendo los sacramentos regularmente y manteniendo constante comunicación con Dios mediante la oración.

Y, naturalmente, hemos de tener amor. Nunca debemos permitir que el odio entre en nuestra vida. De permitirlo, sentiremos turbación, irremisiblemente.

Supongamos que alguien nos trata groseramente. No permitamos que esto sea para nosotros problema. Perdonémosle de corazón y dejemos que el problema sea para el que nos ha insultado.

Un católico vive amablemente, perdonando, con calma y serenamente. Sigue tranquilo porque tiene la fuerza de la fe que lo sostiene.

Y luego, no miremos atrás. No nos amarguemos por el pasado.

No miremos tampoco atrás a pasados errores. Todos cometemos errores. Dios sabe nuestras debilidades v olvida cuando pedimos perdón.

Tenemos, naturalmente, la responsabilidad de evitar errores. Tenemos responsabilidad de corregir errores, de enderezarnos. Pero cuando lo hayamos cometido, no miremos atrás.

Supongo que puede parecer casi anticristiano decir que debernos vivir para hoy. Y lo sería si significase vivir sin interesarnos por los demás, o por nuestro destino eterno sin preparación para hacer el bien y servir al prójimo.

Pero hay otra manera de considerarlo, la manera católica. En este preciso momento vivimos. Pues vivamos este día plenamente, felizmente, útilmente. No miremos atrás a lo que hubiera podido ser, o hacia adelante a lo que pueda ser. Hagamos de este día, un día alegre.

Estemos tranquilos, confiando en Dios, haciéndolo parte de nuestra vida. Amemos a los que encontremos en nuestro camino y procuremos hacerlos felices. Es una bonita manera de ser y, ya que seguir adelante es inevitable, es, también una bonita manera de seguir. 

 

mensajes de sabiduría