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PARA SER FELIZ La base principal para ser feliz es el hacerse el ánimo de que lo sean todos los que están a tu alrededor; el goce que se procura a los demás recae sobre uno mismo. Quien procura la alegría de los demás, encontrará alegría y quien se esfuerza en alejar la pena y el sufrimiento del corazón de sus hermanos, alejará la pena y el sufrimiento de su propio corazón. En cierta ocasión un caballero riquísimo, aburrido de la vida, pensó en salir al campo para suicidarse. Mientras andaba por las calles, sombrío y taciturno atenazado por el deseo que le embargaba, acertó a pasar ante una casa en cuya fachada vio escrita la inscripción siguiente: «Si te es enojosa la vida, busca la forma de hacer feliz a alguien. Con la práctica de las buenas obras se adquiere la alegría de vivir». Aquellas palabras le hicieron pensar un poco y se dijo: «Valdría la pena de probar, porque al fin y al cabo si me quito la vida la fortuna irá a parar a mis herederos, que no hicieron nada para merecerla». Y volvió a su casa decidido a poner en práctica su idea a la primera ocasión que se le presentase. Días después falleció un buen amigo suyo que toda su vida había trabajado mucho pero que carecía de bienes de fortuna y que dejó a sus cinco hijos en la pobreza. Aquel rico caballero cobijó a los cinco huérfanos y desde entonces, como su vida va tenía un objeto, pues tenía que ocuparse de su educación y manutención, empezó a encontrar llevadera la existencia. Más tarde, como los pequeños le querían como a un padre, se sentía contento y feliz con su cariño. Cualquiera que le hubiera visto acompañado de aquellas criaturas a quienes consideraba como sus hijos, le hubiera costado trabajo creer que en otros tiempos pensara en quitarse la vida. Se siente desgraciado todo aquel que no vive más que para sí y que no piensa más que en sí , pero nunca oirás que lo dice aquel que vive rodeado del respeto y el cariño de los suyos que ha sabido granjearse a costa de privaciones y de sacrificios. Pero piensa también que sacrificarse por el otro implica reconocer más o menos explícitamente que ese otro posee «algo» que lo hace diferente al resto de seres de la creación: un alma inmortal, creada por Dios. |
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