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mensajes de sabiduría

EL INSTANTE ES UN MISTERIO

El tiempo de los monjes está estructurado de una manera rítmica. Un médico comparó la distribución del día de los monjes con el biorritmo. La coincidencia es total. El historiador de las religiones Ernst Benz llega incluso a pensar que la distribución del tiempo hecha por los monjes es la que nos ha introducido en la comprensión moderna del tiempo, marcada por la puntualidad y el aprovechamiento. Los monjes, a su vez, se hicieron eco y siguieron las amonestaciones de san Pablo: aprovechad las ocasiones.

En realidad, el tiempo es un gran tesoro que debe ser cuidadosamente vigilado. Y el tiempo es corto. Los primeros cristianos esperaban la venida de Cristo. El tiempo para ellos era apremiante. Cristo iba a venir pronto y de manera inopinada. Había, por tanto, que estar vigilantes, salir del sueño y permanecer bien despiertos para percibir bien la voz del Señor.

La meditatio mortis, es decir, el adiestramiento para no perder de vista la muerte, debería ayudarnos a valorar mejor el tiempo y a aprovechar conscientemente cada instante que se nos concede. Porque cada instante podría ser el último. El pensamiento permanente de la muerte, como aconseja San Benito, llevó a los monjes a considerar cada momento, de hecho, como un tiempo sagrado. Ellos lograron penetrar en el misterio del tiempo: ¿Qué significa mi existencia, mi respirar, mi conciencia de existir? El pensamiento de la muerte ayuda a vivir con plenitud de conciencia cada instante y a conocer mejor la limitación del tiempo que se nos ha dado. Para los monjes la cuestión consiste en dejar que la eternidad irrumpa en el tiempo limitado, dejar en cada instante en el mundo una huella del amor de Dios.

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