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EL HOMBRE Y EL TIEMPO Es semejante a un tirano inexorable, no nos sorprende que los hombres traten de revolverse contra él. La mitología griega nos describe esta revuelta de modo plástico. Narra que al inicio existía sólo el prepotente dios Cronos, el tiempo, que paría a sus hijos para comerlos. Después nace Zeus, a quien como era de buen ver, la madre lo escondió para que el padre antropófago no lo viese. Zeus creció rápidamente, se hizo fuerte, derribó del trono a Cronos y se convirtió en padre de los dioses eternos, que ya no estuvieron sujetos a la tiranía del tiempo, sino que desde ese momento viven en el Olimpo, beben néctar y comen ambrosía. Pero aquí en la tierra todo es como antes: todo pasa y nada permanece. ¿Cómo concibe el tiempo la Biblia? No puede admitir que el tiempo sea un dios omnipotente. Yahvé es dueño de la eternidad y del tiempo. Él distribuye el tiempo a todo lo que ha creado: a los hombres y al mundo. «Todos los tiempos» están en sus manos. El mismo se toma un cierto tiempo para realizar las obras de la salvación en la historia. La diferencia entre la concepción pagana y la bíblica se podría ilustrar con una comparación. Uno es llamado para hablar en la radio. Le dicen: «Tiene a su disposición un cuarto de hora». Pregunta: «¿Sobre qué debo hablar?». «Elija usted el tema que más le conviene, pero considere el tiempo que tiene a su disposición, porque no debe superar un cuarto de hora». Se esfuerza por decir todo en el tiempo que le han asignado, de modo que su discurso no quede inconcluso. Podemos también imaginarnos otra situación. Aquella en la que se le pide a uno: «Sabemos que usted participó en un congreso mundial sobre un cierto tema. Nos gustaría que trasmitiera algo de este tema a nuestros oyentes con una participación que contenga un buen argumento». «!Un buen argumento! ¿Y cuánto tiempo me da para hablar?». «¡Tanto cuanto necesite para desarrollar bien el tema!». El primer caso corresponde al concepto de tiempo profano, el segundo nos introduce en el pensamiento bíblico.¿Cuánto tiempo se confía a cada uno? Cada persona recibe el tiempo que necesita para cumplir con aquello para lo cual vive, ni más ni menos. De esto se deduce la obligación que tenemos de aprovechar el tiempo, de no perder ni siquiera un minuto.
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