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María entre nosotros

 

 

 

lecciones de la vida humana

DIOSES DE BARATILLO

Cuando el duque de Gandía -mas tarde S.Francisco de Borja- declaraba tras ver el cadáver corrompido de su reina que no quería servir más a señor que se le pudiera morir, trazaba la norma de la santidad: pero trazaba también, simplemente, la norma de la vida digna y razonable. Toda ausencia de Dios es suplida por una innumerable pululación de dioses menores y temporeros. 

Y los «sustitutivos» son siempre caros e incómodos: los gasógenos fallan más que la gasolina; la «malta» sabe peor que el café, y los dioses son más exigentes y caprichosos que el verdadero Dios. Jamás el Dios de Israel exigió para sí tan inmenso holocausto de carne y sangre como lo que están exigiendo esos dioses insaciables de las razas y de las naciones. Jamás la ascética religiosa tuvo los rigorismos y estrecheces que impone  hoy la ascética laica de la moda.

No hay producto más desolado y árido que ese producto, tan típicamente actual, de las almas religiosas no creyentes, o por lo menos no dogmáticas. No hay martirologio más desolador que el de esos mártires sin fe. Almas hambrientas de un «más allá», se lanzan en busca de él; pero, como carecen de una revelación que dé perfil y figura a ese «más allá», han de improvisárselo ellos mismos entre las brumas de su anhelo inconcreto. Y si para Dios el «más allá» es «lo sobrenatural», para el hombre que ha de construir su propio «más allá» estirando sus elementos naturales, es, sencillamente, «lo exagerado».

Nada hay tan exagerado como la moral laica. Como sus dioses son múltiples, ella exige morir, sufrir y sacrificarse por tal cantidad de cosas que todo el mundo se llena de un inmenso y estéril dolor.

"Si has de ser cochero, sélo de un marqués", dicen los andaluces. Es verdad; nada más exigente y caprichoso que los advenedizos. Para servir a Dios, servir a Ese que nos pide algo tan razonable como los mandamientos: no a esos diosecillos infatuados y de complemento, esquiroles de la divinidad que exigen  entrega, sacrificio y dolor inútil y sin sentido.

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