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María entre nosotros

(Presentación en PWP no automática)
SABANA SANTA

Nati Crespo Aguilar
pinturas

Marilú Capín de Aguilar
poesías

 

 

 

 

oración y providencia

¿SIMPLE CASUALIDAD?

En un libro donde se recopilan coincidencias extraordinarias de la vida cotidiana, titulado Pequeños milagros se relata un hecho que sintetizo a continuación.

Cierto día, una mujer que vivía en el octavo piso de un edificio de Nueva York se quedó encerrada en el cuarto de baño. El tirador interior se había soltado en el momento en que su hijo de dos años cerró la puerta de golpe empujándola desde fuera. Entonces, los dos pequeños de esa mujer se quedaron solos en la cocina, donde había una cazuela puesta al fuego.

La mujer hizo lo posible y lo imposible por romper la puerta para salir, pero no hubo manera. Así que empezó a gritar por la ventana pidiendo ayuda. Pero, por lo visto, nadie la escuchaba. La mujer comenzó a desesperarse.

Resultó entonces que un joven, residente en un pueblo a unos treinta kilómetros de allí, vino a ver el barrio y sus alrededores precisamente ese día. Al pasar por allí, escuchó sus gritos y le hizo señas con la mano para que supiera que subía a ayudarla. Al poco tiempo, la mujer oyó la voz del joven al otro lado de la puerta del cuarto de baño

-Escuche atentamente -dijo (como quien da instrucciones-. Meta los dedos en el agujero que ha dejado el tirador al caerse, apriete hacia arriba, levante un poco la puerta y empújela rápidamente hacia fuera.
La mujer siguió las indicaciones y en unos momentos, la puerta quedó abierta. Cuando se tranquilizó tras la crisis de nervios causada por el pánico de su encierro, le preguntó al joven llena de asombro:

-¿Cómo ha podido llegar tan pronto al interior de mi casa .y cómo sabía la forma de abrir esa puerta cuando se cae el tirador?
-Lo sé perfectamente desde hace mucho tiempo -respondió el joven con una sonrisa-. Yo nací aquí y he vivido en este mismo piso durante quince años. Sé cómo entrar desde la calle sin usar llave. Y, en cuanto al tirador de la cerradura del cuarto le baño, le diré que siempre se cae, ahora y entonces; así pues, toda la familia terminamos por aprender a abrir la puerta desde dentro de la manera que le he enseñado

oración y providencia