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RESPETO A LA LIBERTAD DE CONCIENCIA

Algunos estudios aparecidos en revistas francesas han dado luz sobre la muerte cristiana de Emilio Littré, autor del famoso «Diccionario».

 Littré era agnóstico, pero no sectario. Al nacer su hija había dicho a la madre, muy piadosa por cierto: «Te dejo el cuidado de educar a nuestra hija. Cuando tenga veinte años, le expondré mi doctr­na: ella escogerá entonces».

Cuando Sofía tuvo veinte años, Littré dijo a su esposa: «Has hecho de nuestra hija un ser tan perfecto que no quiero correr el riesgo de turbar su alma. No le diré nada».

Han pasado veinte años más. Littré está para morir. Conserva una completa lucidez mental. Una perfecta encarnación del cristianismo, tal como la ha visto en su hija, ha hecho brecha en su blindaje de incredulidad. Tiene el testimonio viviente de su hija unido al de un santo sacerdote, el abate Huvelín. El abate Huvelín iba con frecuencia a visitar a Littré enfermo. Un día quedó profundamente impresionado al oír que el incrédulo Littré declaraba:

 —La Virgen representa para mí las dos cosas que más estimo en esta vida: la ternura y la pureza».

Sobreviene una crisis, que la señora Littré juzga gravísima. Se inclina cariñosa y compasiva sobre su marido y le pregunta:

-¿Quieres recibir el Bautismo?

Littré se recoge un instante y luego responde simplemente:

-¿Qué dice a esto Sofía? La respuesta de Sofía será extremadamente discreta: ¡Sofía no dice nada!

Admirable respuesta; pues testimonia, por una parte, la voluntad de dejar a su padre la responsabilidad de semejante decisión, y por otra su absoluta confianza en la gracia y en la misericordia de Dios. Entonces, la señora Littré, fiel intérprete de un deseo que ella conocía mejor que todos y teniendo en cuenta la gravedad del filósofo le bautiza. En los ojos de éste brilla un destello de dicha. Veinte minutos más tarde muere.

Este episodio muestra, con la evidencia de los hechos, la necesidad de la discreción que debe acompañar siempre cada una de nuestras acciones religiosas en nuestras relaciones con el prójimo. Nos hallamos frente a un milagro de la gracia, que se ha realizado en un clima de completa discreción.

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