|
principal conocenos Antonio mm.carmelitas anecdotas y reflexiones calendarios estampería Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica |
|
|
¿Puede uno amar lo que no conoce? Si uno hubiera preguntado a algunas de las hermanitas de la Madre Teresa que antes de su conversión vivían en la opulencia: «Pero, ¿por qué vivís tan lujosamente, en medio de tantos pobres?», seguramente habrían sonreído. ¿Los pobres? ¿El servicio de los pobres? No nos interesa. Nos interesan el dinero, la salud, las comodidades de la vida. ¡Esa es la felicidad! «¿Quieres que cambiemos? Entonces, demuéstranos que existe otra felicidad?» Y en cierta forma habrían tenido razón...¿Puede uno amar lo que no conoce? ¿Puede amar ardientemente lo que sólo conoce a medias? ¿Por qué se ama tan poco a Jesús? ¡Porque poco o nada se le conoce! Jesús no dijo jamás que el Reino de los cielos se parece a un hombre que comienza por «vender cuanto posee» y, luego, mira en torno suyo a fin de encontrar un «tesoro» para poner en él su «corazón». Equivaldría -como dice el proverbio- a «ensillar antes de traer las bestias». No, el Reino de los cielos se parece por el contrario a quien comienza por encontrar un «tesoro». Sólo entonces se va uno, «rebosante de gozo», a vender cuanto posee. Si hubiera comenzado por «venderlo todo» antes de «hallar el tesoro», lo habría hecho «lleno de tristeza» e incluso Jesús lo habría tratado indudablemente de «loco» (Mt 7,26; Lc 12,20). Dile a ese joven que se droga, aumentando cada vez la dosis hasta el deterioro total: «lo importante es que no te drogues»; o a ese alcohólico que arruina a su familia mientras se destruye él mismo: «llo importante es que dejes de beber». Dile a ese hombre, a esa mujer que «siempre tiene razón» (mientras los demás siempre andan equivocados), que quieren imponerse siempre a los demás (la «gloria» es también una droga): «lo importante es que reconozcas tus equivocaciones y no destruyas a los demás». Si se dignan escucharte, sonreirán también: «Ya quisiera verte yo... Al pedirme que renuncie a la droga, al dinero, a la gloria, me estás pidiendo que «venda todos mis bienes», «pero ¿dónde está el tesoro? Muéstramelo. Demuéstrame que esa felicidad que busco ardientemente, se encuentra en otra parte; si no, ¿para qué quieres que venda todos mis bienes?» Lo que importa en la vida es descubrir el «verdadero tesoro», el único que puede hacernos felices. En la vida, mientras no sepa cómo conducirme para ser feliz y hacer felices a los otros, para amar de verdad... ¿sé acaso algo? Puedo saber muchas cosas e incluso, en caso extremo, saberlo todo: si carezco de ese saber, de esa «sabiduría», en el fondo, no sé nada. Porque ¿de qué le sirve al hombre saberlo todo, si no es feliz? «¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si malogra su vida?» ¿Es posible no dar a conocer lo que uno ama? Un día en que la Madre Teresa iba a tomar el avión para uno de sus numerosos viajes a través del mundo, un periodista la detuvo bruscamente y le preguntó: ¿Qué es el apostolado? -¿El apostolado?- Es... (silencio)... tienes una convicción y amas a alguien; entonces le pasas tu convicción; y él a su vez, tiene una convicción y ama a alguien, y su convicción pasa a esa persona.
|
|