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LAS PARADOJAS DE JESÚS Contaba el fallecido arzobispo vietnamita F.X. Nguyen van Thuan que cuando estaba encarcelado en la ciudad de Ho Chi Minh sus compañeros de prisión no católicos, le preguntaban amistosamente y con buena intención: «¿Por qué lo ha abandonado usted todo: familia, poder, riquezas, para seguir a Jesús? ¡Debe de haber un motivo muy especial!. Por su parte, los carceleros le preguntaban: «¿Existe Dios verdaderamente? Jesús... ¿Es una superstición? ¿Es una invención de la clase opresora?» Así pues, tuvo que dar explicaciones de manera comprensible con las palabras sencillas del Evangelio. Y nada más sencillo que las parábolas con todo lo que de paradójico tienen comparadas con los criterios del mundo. En ellas encontró la forma de explicar porqué lo había abandonado todo por Jesús. 1) Con la parábola del Hijo Pródigo les enseñó que Jesús sabía olvidar y su memoria no era como la nuestra que perdonamos pero no olvidamos. Jesús no sólo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado. 2) Con la parábola de la oveja perdida les enseñó que las matemáticas de Jesús también eran diferentes a las nuestras. Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizá incluso más! ¿Quién aceptaría esto? 3) Con la parábola de la mujer que tiene diez dracmas y tras perder y recobrar una, llama a sus vecinas para celebrarlo Jesús desvela la extraña lógica de su corazón: «Os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta» (Lc 15, 10). Su lógica no es la nuestra. 4) Las bienaventuranzas, verdadero autorretrato de Jesús son de principio a fin una paradoja, que contradice los valores y prioridades del mundo. 5) «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco... y los envió a sus viña. Al atardecer, empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno.» Con esta parábola Jesús nos dice que sus finanzas no son las nuestras y que en su reino la escala de valores es diferente a la de las empresas y reinos de este mundo. En su reino se mira el corazón. ¿Por qué los criterios de Jesús son tan diferentes a los nuestros? Porque es Amor. Y el amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones. Y un amor asÍ merece ser seguido, amado y adorado. Y que lo abandonen todo por él. |
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