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LA FAMILIA DE LAS FAMILIAS En las imágenes de la Sagrada Familia, Jesús es colocado habitualmente en el centro. Él ha venido para salvar al mundo e inicia esta función propiamente en la familia donde creció en sabiduría ante Dios y los hombres, sometido a María y a José. Este misterio se realiza análogamente en todos los hombres. Todos son llamados por Dios a una obra particular, y la primera preparación para esta función se recibe en la familia. Por este motivo, desde la antigüedad se venera a la Sagrada Familia como ejemplo e ideal de la familia humana, donde lo divino y lo humano se unen, donde el cielo y la tierra se encuentran para restablecer el paraíso, la paz entre Dios y los hombres de buena voluntad. Exteriormente, Jesús debía ser como todos los demás muchachitos. Tanto es así que, cuando más tarde comenzó a enseñar, sus paisanos de Nazaret se maravillaban y se preguntaban dónde había aprendido todo esto. Sin embargo era verdadero Hijo de Dios, aunque invisiblemente escondido detrás de un rostro humano normal. La fe llama a María Madre de Dios. En el concilio de Efeso se discutió profundamente este término. Los que se oponían, defendían que era más oportuno decir que ella es sólo madre del hombre Jesús, en el cual se habría hospedado, como en un templo, el Hijo de Dios. Pero la definición del Concilio permanece firme: María es la Madre de Dios porque hace nacer a Dios en su humanidad. San José es considerado padre, pero él sabe bien que no lo es y que el Hijo de Dios le ha sido confiado para que lo proteja, lo alimente, lo eduque y lo cuide. Los padres creyentes miran a sus hijos con la misma mirada que tuvo san José: los hijos son personas que Dios les confió. Es El quien crea a los hombres con un alma inmortal y establece para cada uno una tarea en el mundo. Los padres aceptan la función de custodiar a los hijos de Dios, que son también sus hijos, como Jesús es a un tiempo Hijo de Dios e hijo de María. Ser padre o madre implica una gran dignidad. Los hombres no nos damos cuenta de lo que se recibe con esto: la colaboración con el Creador del mundo.
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