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COMUNICAR LA FE CON INGENIO Tras su conversión, el escritor inglés Chesterton supo confirmar en la fe a muchos amigos y conocidos. Un día escribe a la hija de unos amigos: «Mi querida Rhoda: la fe también es un hecho y está relacionada con hechos. Yo sé razonar al menos tan bien como los que te dicen lo contrario, y me extrañaría que quede por ahí alguna duda que yo no haya albergado, examinado y disipado. Yo creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y creo en las otras cosas extraordinarias que decimos en esa oración. Y mi fe es tanto mayor cuanto más contemplo la experiencia humana. Cuando te digo "que Dios te bendiga, mi querida niña", dudo tan poco de Él como de ti.» En 1910 publica Chesterton La esfera y la cruz una discusión de dos hombres honrados sobre lo que el autor considera la cuestión más importante del mundo: la verdad del cristianismo. En el mismo año, un artículo de Robert Dell afirmaba que el hombre que se hace católico «deja su responsabilidad en el umbral y cree en los dogmas para librarse de la angustia de pensar». Chesterton responde así: «Euclides, al proponer definiciones matemáticas absolutas y axiomas inalterables, no libra a los geómetras del esfuerzo de pensar. Al contrario, les proporciona la ardua tarea de pensar con lógica. El dogma de la iglesia limita el pensamiento de la misma manera que la existencia de la fuerza de la gravedad limita la Física: en lugar de detener el pensamiento, le proporciona una base fértil y un estímulo constante.» Poco después, en el Daily News, Chesterton invita a los racionalistas a ser realmente razonables y lógicos: «Yo creo porque así lo afirman fuentes autorizadas, que el mundo es redondo. Que pueda haber tribus que crean que es triangular u oblongo no altera el hecho de que indudablemente el mundo tiene una forma determinada, y no otra. Por tanto, no digáis que la variedad de religiones os impide creer en una. No sería una postura inteligente.» |
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