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Maria entre nosotros

(Presentación en PWP no automática)
SABANA SANTA

 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

lecciones de la naturaleza y de la historia

LOS TRES REYES MAGOS
Giovanni Papini

    Quizá procedían de Ecbatana, o quizá de las orillas del mar Caspio.(...) Los Magos no eran reyes; pero eran, en Media y Persia, Señores de los reyes. Los reyes mandaban a los pueblos, pero los magos guiaban a los reyes. Sacrificadores, intérpretes de los sueños y ministros, ellos solos decían comunicar con Ahura Mazdá; ellos solos pretendían conocer el futuro y el destino. Mataban con sus propias maños a los animales enemigos del hombre y de las mieses: las serpientes, los insectos nocivos, las aves nefastas. Purificaban a los hombres y los campos; ningún sacrificio era tenido por agradable a Dios si no era ofrecido por sus maños; ningún rey hubiera movido guerra sin haberlos escuchado. Se preciaban de poseer los secretos de la tierra y los del cielo; sobresalían entre toda su gente en nombre de la ciencia y de la religión. En medio de un pueblo que vivía para la materia, representaban el papel de espíritu. Era justo, por tanto, que fuesen a inclinarse ante Jesús. Después de las bestias, que son la naturaleza; después de los pastores, que son el pueblo, esta tercera potencia -el saber­se arrodilla ante el pesebre de Belén.

   La vieja casta sacerdotal de Oriente hace acto de sumisión al nuevo Señor, que enviará a sus anunciadores hacia Occidente; los sabios se arrodillan ante aquel que someterá la ciencia de las palabras y de los números a la nueva sabiduria del amor.

   Ofrecen a Jesús el oro que Jesús pisoteará; no le ofrecen porque maria, pobre, pueda necesitarlo para el viaje, sino por obedecer por adelantado a los consejos del Evangelio: vende lo que posees y dáselo a los pobres. No ofrecen el incienso para vencer el hedor del establo, sino porque sus liturgias van a acabar y ya no tendrán necesidad de humos y perfumes para sus altares. Ofrecen la mirra que sirve para embalsamar a los muertos, porque saben que aquel niño morirá joven, y su madre, que ahora sonríe, habrá menester aromas con que embalsamar el cadáver.

 

lecciones de la naturaleza y de la historia