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lecciones de la naturaleza y de la historia
LAS TRES FACETAS DE UN
GENIO
Un
amigo, aficionado a la música clásica, me vaticinó al prestarme varios
casetes de Mozart, Vivaldi y Bach: «Cuanto más los escuches, más te
gustarán. Suele ocurrir cuando la música es de calidad». Tenía razón.
Los escuché hasta diez veces y cada vez me cautivaban más a diferencia de
los superventas de moda que tras escucharlos dos o tres veces por radio
terminaba harto de ellos.
En
la personalidad de Juan Sebastián Bach (1685-1750) destacan tres rasgos:
religiosidad, modestia y
respeto por la tradición Cada uno se apoya en el anterior.
Religiosidad:
todos los acontecimientos de la vida de Bach -dos matrimonios, viudez,
extensa paternidad (20 hijos), prolífica producción musical -renuncia a la
corte para trabajar en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig-, todos, los
vivió como una forma de experimentar la presencia de Dios. Su salmo favorito
era el que pronunció Jesucristo moribundo: «A tus manos, Señor,
encomiendo mi espíritu». No es de extrañar que su esposa lo descubriera
bañado en lágrimas cuando componía la música para esta escena de La
Pasión según S. Mateo.
Modestia:
acercarse a Cristo y escoger la música como medio de devoción y
predicación hizo de Bach un hombre modesto que no se consideraba un genio
sino un humilde trabajador del Reino. Algunos de sus discípulos se
desanimaban al ver la facilidad con que su maestro componía e interpretaba.
Él apartaba el halo de misterio y les aconsejaba: «Lo que hago es
resultado de mi trabajo. Basta que os apliquéis como yo para que lleguéis
a hacer lo que yo hago. Cualquiera puede llegar». Estas palabras,
caritativas y sinceras, no ocultaron ni a la posteridad ni a sus
contemporáneos el eminente talento del compositor que marcó la trayectoria
de la música desde el barroco hasta nuestros días.
Respeto
a la tradición: Bach, no creó su música
de la nada. A diferencia de
muchos intelectuales o artistas mediocres que se creen innovadores e
independientes Bach, que sí fue único, gustaba de reconocer lo mucho que
debía a sus maestros - Vivaldi en especial-, y advertía a sus discípulos
de la necesidad de conocer a los artistas que les habían precedido y
estudiar sus obras para componer música bella y original. El estudio de la
tradición no ancló a Bach en el pasado sino que le dio alas para
enriquecer la experiencia de sus antecesores con su propia genialidad.
lecciones de la naturaleza y de la historia
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