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lecciones de la naturaleza y de la historia LA ESTELA DE MATEO RICCI Fascina aún la vida y obra de este misionero del siglo XVII que sigue cautivando a investigadores, científicos, misioneros y cristianos en general. Ricci subrayaba la necesidad de la amabilidad y la afabilidad en el trato y la conversación, como expresión de la gentileza de espíritu. Estas virtudes las cultivó con esmero y fueron el motivo que atrajo a muchos chinos al seguimiento de Cristo. Ricci fue reacio a una presentación proselitista del Evangelio en el mundo chino.Dos de los medios fundamentales que Ricci intuyó para llegar al corazón de la cultura china fueron el diálogo y la apertura a otras maneras de pensar. Adoptó la forma de vida del pueblo con quien se relacionaba. Esto es algo que hoy nos puede parecer normal, pero no lo era en una época en la que los misioneros fueron enviados a China por la corona de Portugal. Su apertura a otras formas de pensamiento y otros credos fue patente también en su relación con los judíos y musulmanes de China. Comenzó vistiendo el hábito de bonzo y más tarde el de los mandarines, letrados intelectuales de la época. A través de las discusiones con éstos, se le abrió la puerta de la corte imperial 24 años después de llegar a China. Para llevar a cabo su misión, Ricci pasó malos tragos, no sólo por la incomprensión de algunos de sus hermanos de religión, que no veían con buenos ojos sus métodos misioneros, sino también por las sospechas de los chinos, que hasta le tildaron de brujo. Más de una vez tuvo que escapar de la misión porque incluso peligraba su vida. Él creía que, para que los chinos llegaran al Evangelio, se debía acceder por la puerta trasera de las ciencias. Cuando conseguía el interés de los chinos con los discursos e intercambios de conocimientos de las distintas ciencias humanas, en las cuales Ricci era una lumbrera, el auditorio -según él- estaba preparado para recibir el mensaje cristiano, que siempre provocó y fomentó. Relación con el pueblo, esperanza en la adversidad y diálogo con el otro, son tres legados y tres retos, de permanente actualidad, que Ricci dejó a la Iglesia misionera universal. Este misionero que dio su vida, conocimientos y energías por el pueblo chino está enterrado en el cementerio de Zhalan, un recinto que hoy es sede de la Escuela Administrativa de Beijing. lecciones de la naturaleza y de la historia
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