|
principal conocenos Antonio mm.carmelitas anecdotas y reflexiones calendarios estampería Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica |
|
|
lecciones de la naturaleza y de la historia LA CIUDAD DE DAVID De
Belén tenemos noticias por el presbítero San Jerónimo que se retiró allá
para llevar vida de oración, penitencia y de estudios de las Sagradas Letras.
Pasaba por ser el mejor políglota de su tiempo, pues dominaba el latín, el
griego y el hebreo. Con este bagaje lingüístico pudo interpretar, como ningún
otro, las Sagradas Escrituras, lo cual hizo en Roma. Ello le llevó a formar una
escuela escriturística a la que concurrían las más nobles damas romanas, de
las que algunas son santas. Se decía que Jerónimo sería con el tiempo el
sucesor del papa San Dámaso. Pero, disgustado por ciertas costumbres de Roma,
él que ya antes había vivido algunos
años en el desierto de la Cálcida, suspiró ahora por la paz y tranquilidad de
Belén. Era
tiempo de peregrinaciones a Tierra Santa, y algunos de los peregrinos más
eruditos -Sulpicio Severo y Tirannio Rufino- nos han dejado hermosas
descripciones de aquellos sagrados lugares donde se desarrolló la vida, pasión
y muerte del Redentor. Sobre
Belén en particular nos dice Sulpicio Severo en la narración de su viaje
peregrino: «De Alejandría partí para Belén, que dista de Jerusalén seis
millas (nueve kilómetros) y desde Alejandría dieciséis jornadas hasta llegar
a aquel lugar, cuya parroquia, dependiente del obispo de Jerusalén, regía el
presbítero Jerónimo». De él hace grandes elogios como debelador de la herejía,
fustigador contra la avaricia y la vanidad y gran trabajador. Debía
ser por entonces Belén una apacible aldea campesina y pastoril, y la parroquia
regida por Jerónimo no de mucho trabajo pastoral, pues le dejaba tiempo para
leer y escribir tantas cartas, opúsculos y libros como allí escribió. En
estas cartas, con frecuencia invitaba a sus amigos a visitar Belén a quienes
decía: «¿Con qué palabras y con qué términos podré declararos la grandeza
y dignidad de la Cueva del Salvador? Pues aquel santísimo pesebre en que
Cristo, siendo niño tierno, lloró e hizo pucheritos, debe ser honrado con
silencio más que con palabras cortas y vulgares. En este pequeño rincón de la
tierra, llamado Belén, nació el hacedor de los cielos. Aquí fue envuelto en
pañales; aquí fue visitado por los pastores; aquí lo mostró la estrella y
aquí lo adoraron los Magos». Y
luego les describió la bucólica y cristiana vida de Belén que en el siglo IV
él conoció y dice: «En esta aldea de Jesucristo hay toda la rusticidad y
llaneza del mundo. Fuera de la música y canto de los salmos, todo es aquí un
perpetuo silencio. A cada parte que volváis los ojos, oiréis al granjero y
labrador, que canta el aleluya; al segador que sudoroso, se recrea cantando los
salmos, y al podador que, mientras maneja su curva hoz en las vides, canta
alguna pieza de las que compuso David...» Siglos
después pasaron por allí los turcos y actualmente mandan allí los judíos.
Sin embargo, unos y otros permiten a los peregrinos cristianos visitar Belén,
que, junto con Nazaret, son las ciudades palestinas donde más cristianos hay. A
dos kilómetros de Belén, en dirección a Oriente, se alza la capilla del «Gloria
in excelsis Deo», erigida en 1955. lecciones de la naturaleza y de la historia
|
|