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SABANA SANTA

 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

lecciones de la naturaleza y de la historia

EL ARROYO MORIBUNDO

Los uadis forman parte del paisaje de las zonas desérticas de Arabia y del Norte de África. Son cauces secos de ríos que, cuando llueve -las pocas veces que llueve-, se llenan de súbito de agitadas aguas que recogen de otras torrenteras más pequeñas. Nunca llegan a formar ríos de curso continuo. Cesa de llover, cesa la corriente. El arroyo, engullido por las arenas, muere.

Algo parecido ocurre en lo que los geólogos llaman cuencas endorreicas: ríos que no desembocan en el mar sino en algún lago o ciénaga interior donde la elevada evaporación impide que las aguas se desborden para llegar al mar. El mar Muerto es un ejemplo de cuenca endorreica. Pero dejémonos de tecnicismos.

Un cuento árabe narra que un río formado tras un impresionante turbión en el desierto, corría alegre por uno de estos uadis hasta que sintió que poco a poco iba perdiendo fuerzas.

-Te mueres -le dijo el viento.

-Tienes razón. Cada vez me siento más débil.

-Yo puedo salvarte.

 -¿Tú? ¿Cómo?

-Deja que te lleve en mis brazos al otro lado del desierto y allí te arrojaré en forma de lluvia. Serás útil, alimentarás la tierra, y poco después volverás a convertirte en río.

-Me da miedo esa idea. Dejaría de ser yo. Además... ¿qué hay más allá de las arenas?

-¿Cómo que dejas de ser tú? Seguirás siendo agua como eres ahora. Un pequeño cambio tendrás y tu vida será más fructífera porque fertilizarás tierras sedientas antes de volver a convertirte en río y morir -destino de todas las criaturas- finalmente en el mar. De otra forma -recalcó el viento casi acorralando al río moribundo- acabarás convertido en ciénaga o absorbido por la tierra.

Duro dilema para el antes desenfadado río. Una muerte estéril o sufrir un cambio y aventurarse en la incertidumbre de volar con el viento hacia un mundo desconocido. Se decidió por esta última opción. El viento lo llevó en forma de vapor más allá del desierto. Como lluvia mansa dio vida a las cosechas de los hombres y luego desembocó, otra vez convertido en río, en el mar.

Este cuento tiene muchas posibles lecturas. Proponemos esta: si nos abandonamos en brazos de Dios no sólo superaremos las dificultades de los desiertos de esta vida sino que seremos más útiles y fructíferos para los demás.

lecciones de la naturaleza y de la historia