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lecciones de la naturaleza y de la historia EL ARROYO MORIBUNDO Los
uadis forman parte del paisaje de las zonas desérticas de Arabia y del Norte de
África. Son cauces secos de ríos que, cuando llueve -las pocas veces que
llueve-, se llenan de súbito de agitadas aguas que recogen de otras torrenteras
más pequeñas. Nunca llegan a formar ríos de curso continuo. Cesa de llover,
cesa la corriente. El arroyo, engullido por las arenas, muere. Algo
parecido ocurre en lo que los geólogos llaman cuencas endorreicas: ríos que no
desembocan en el mar sino en algún lago o ciénaga interior donde la elevada
evaporación impide que las aguas se desborden para llegar al mar. El mar Muerto
es un ejemplo de cuenca endorreica. Pero dejémonos de tecnicismos. Un
cuento árabe narra que un río formado tras un impresionante turbión en el
desierto, corría alegre por uno de estos uadis hasta que sintió que poco a
poco iba perdiendo fuerzas. -Te
mueres -le dijo el viento. -Tienes
razón. Cada vez me siento más débil. -Yo puedo salvarte. -¿Tú?
¿Cómo? -Deja
que te lleve en mis brazos al otro lado del desierto y allí te arrojaré en
forma de lluvia. Serás útil, alimentarás la tierra, y poco después volverás
a convertirte en río. -Me
da miedo esa idea. Dejaría de ser yo. Además... ¿qué hay más allá de las
arenas? -¿Cómo
que dejas de ser tú? Seguirás siendo agua como eres ahora. Un pequeño cambio
tendrás y tu vida será más fructífera porque fertilizarás tierras sedientas
antes de volver a convertirte en río y morir -destino de todas las criaturas-
finalmente en el mar. De otra forma -recalcó el viento casi acorralando al río
moribundo- acabarás convertido en ciénaga o absorbido por la tierra. Duro
dilema para el antes desenfadado río. Una muerte estéril o sufrir un cambio y
aventurarse en la incertidumbre de volar con el viento hacia un mundo
desconocido. Se decidió por esta última opción. El viento lo llevó en forma
de vapor más allá del desierto. Como lluvia mansa dio vida a las cosechas de
los hombres y luego desembocó, otra vez convertido en río, en el mar. Este cuento tiene muchas posibles lecturas. Proponemos esta: si nos abandonamos en brazos de Dios no sólo superaremos las dificultades de los desiertos de esta vida sino que seremos más útiles y fructíferos para los demás. lecciones de la naturaleza y de la historia
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