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 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

lecciones de la naturaleza y de la historia

DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN

     El emperador Constantino I donó a la Iglesia la finca de los Laterani, situada en Roma, en el monte Celio, donde edificó una basílica. El 9 de noviembre del ano 324 el papa Silvestre I la dedicó al Salvador. Cerca de allí, sobre las ruinas de unas antiguas termas se construyó un baptisterio, reedificado por Sixtom, III (432-440) y colocado, desde el siglo XII, bajo la advocación de Juan Bautista. Esa es la razón de que se hable de San Juan de Letrán. El palacio adyacente fue hasta 1304 residencia del obispo de Roma. Deshabitado desde entonces a causa de los conflictos que asolaban el barrio, el palacio permaneció abandonado durante mucho tiempo. Cuando los papas volvieron de Avinón (1377), Nicolás V (1447­1455) trasladó al Vaticano los servicios generales de la Iglesia. Pero la basílica de San Juan de Letrán ha seguido siendo siempre la catedral del obispo de Roma. Esa es la razón de que se celebre el aniversario de su dedicación.

El obispo de Roma, además de la res­ponsabilidad de su propia diócesis, tiene como ministerio el servicio de la caridad y la unidad en la Iglesia entera. Su catedral es, por tanto, un signo que trasciende los límites de la diócesis. Conmemorar su dedicación es proclamar la unidad y la comunión de todas las Iglesias en comunión con el Papa, «pastor de todos los fieles», «siervo de los siervos de Dios».

 

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