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lecciones de la vida humana

VANIDAD PATÉTICA

Leemos en el diccionario que la palabra «patético» es un adjetivo que se aplica a algo o alguien que puede conmover el ánimo por su grandeza en la tragedia o bien por ser muy triste o desgarrador. En nuestros días y en algunos países de habla hispana se ha extendido este significado: alguien es tan ridículo, creído o tonto que puede resultar «patético». Si hay un defecto patético es la vanidad. El vanidoso está metido en un pozo en el que sólo se ve a sí mismo y que además molesta por la fetidez de su egoísmo estancado a quien se asoma a él.

Hipólito García nos resume La Historia del Vanidoso de la maravillosa obra El Principito del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).

«El príncipe niño, único habitante de un pequeñísimo planeta, lo abandona por culpa de una flor presumida. El pequeño irá hablando de los personajes que va conociendo en los diferentes planetas a los que llega, todos tan pequeños como el suyo. De estas conversaciones extrae sus propias conclusiones, siempre encaminadas hacia el conocimiento de las cosas y sobre todo, de la amistad. Pero fijémonos en el momento en que el Principito nos lleva al planeta habitado por el vanidoso, que aparece como una especie de payaso o espantapájaros, tocado con un absurdo sombrero que despierta la curiosidad del niño, al que enseguida toma por un admirador:

-¡Qué sombrero tan raro! -le dice el Principito-. ¿Para qué sirve?

-Es para saludar -le responde muy pomposamente el vanidoso-, Es para saludar cuando me aclaman. Desgraciadamente, por aquí nunca pasa nadie.

Viendo la cara de extrañeza del pequeño, el vanidoso le pide que golpee las manos, una contra la otra, a modo de aplauso, y entonces le saluda con el sombrero. Después de repetirlo varias veces el Principito lo entiende como un juego y hasta le parece más divertido que el rey que acaba de conocer en el anterior planeta, pero pronto se cansa por su monotonía. Intenta dialogar con el vanidoso, sin embargo este no le escucha, ya que los vanidosos sólo tienen oídos para las alabanzas. Por eso intenta averiguar si el Principito lo admira mucho:

-¿Admirar? ¿Qué significa admirar? -quiere saber el niño. Admirar -explica el vanidoso- significa reconocer que soy el hombre más hermoso, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente de mi planeta.

El Principito le hace notar que eso es completamente absurdo, ya que él es el único habitante del planeta. Pero al extraño personaje le da igual, porque sólo quiere ser admirado. El Principito no entiende para qué puede interesarle su admiración y se marcha de allí pensando que las personas mayores son realmente muy extrañas.

Y a veces patéticas...

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