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María entre nosotros

 

 

 

lecciones de la vida humana

RESUCITEMOS CON CRISTO... PERO DE VERDAD

 Hace años en una revista italiana salió la foto de Fiorella Marini, una cría de dieciocho años a la que acababan de elegir en no sé qué ciudad «Miss Traje de Baño». Pero aún más gracioso que la agraciada era el pie de la fotografía: Fiorella no sabía nadar.

Fiorella es mucho más que una anécdota. Es casi un símbolo de nuestra civilización de las apariencias.Porque para cien de cada cien personas cuenta mucho más lo que puedan pensar las otras noventa y nueve que lo que se lleva almacenado en el interior.La mentira se ha vuelto el eje del mundo.  Y no estoy hablando de la «mentira gorda», de la trapacería. Hablo de esa pequeñísima red de apariencias con las que tapizamos todas nuestras horas. Cuando Maquiavelo aseguraba que «mejor es que parezca que un príncipe tiene buenas cualidades que el que las tenga en realidad», lo único que hace es añadir unas gotas de cinismo a la comunal mentira. Con eso él se lleva la fama de maquiavélico, pero el agua la llevamos todos y cada uno de los hijos de vecino.

¿Qué decir de la más de moda entre las apariencias? Ahora todos estamos «liberados». Nadie sabe muy bien de qué, pero todos nos hemos liberado de algo. Antes, las cosas vergonzosas se llevaban en privado y a lo oculto; ahora parecen menos vergonzosas entre carcajaditas colectivas. Como hace esa chavala punk que yo conozco, que desde un escenario escupitajea y todo lo demás, y luego, en casa, es más tímida que un avestruz.

Y así es como, quienes nos creemos liberados de los tópicos del pasado, seguimos encadenados al más viejo y vulgar de todos los tópicos: el qué dirán. De cada cien rebeldes, noventa y nueve practican «la moda de la rebeldía». De cada mil «originales», novecientos noventa ejercen la única originalidad de la que son capaces: la que impone la costumbre. Y así es como, ya que no sabemos vivir, aparentamos hacerlo. Como la nenita que no sabía nadar, pero lanzaba su palmito luciendo trajes de baño.

Por eso, por favor, si decimos y creemos que hemos resucitado con Cristo, que Cristo nos ha transformado ...¡Sea de verdad y no de boquilla y apariencias!

                                                                            JLMD

 

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