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 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

lecciones de la vida humana

ENCONTRAR A DIOS POR UN DIAGNÓSTICO

En la vida de todos los hombres hay un momento -pueden ser muchos- en que Dios nos mira a los ojos, se pone frente a nosotros. Él puede hacerlo de muchas maneras, como lo hizo con Levine, el protagonista de Ana Kareniña, quien escuchó la frase tal vez impremeditada de un empleado: «los hombres no son todos iguales: algunos viven para su estómago y otros viven para Dios». i0tros viven para Dios! Esa frase sin importancia fue como un pequeño resorte que puso en movimiento todo un mecanismo de pensamientos y sensaciones de ternura y agradecimiento que se transformaron en lágrimas de alegria: fue el comienzo de su conversión.

Dios se encuentra y habla con nosotros de muchas maneras: a través de unas palabras, de un acontecimiento, de una coincidencia providencial, de un encuentro fortuito, de una frustración, de un fracaso, del júbilo de un amor conquistado, de una enfermedad que se sana, de un hijo que nace, de un éxito...

El doctor Jack Mackee, interpretado por William Hurt en una famosa película basada en hechos reales -Un golpe del destino- encuentra el sentido de su vida al diagnosticarse su propia enfermedad. Él era un médico extremadamente competente que trataba con frialdad y autosuficiencia a sus enfermos. De repente, al saber que tiene un cáncer en la laringe, cambia la relación médico-paciente por la de paciente-médico, y siente toda la angustia de la enfermedad, el miedo de la muerte y el modo distante e irrespetuoso con que lo trata la doctora que cuida de él: tal y como él trataba a sus pacientes. Y le dice a la doctora: «hoy estoy enfermo yo; pero mañana será usted...»; «siento que el tiempo pasa por encima de mí para desgastarme, pero no quiero que sea así, quiero que el tiempo pase sobre mí para construirme...»; «ahora es cuando sé lo que es estar enfermo. Y tengo mucho miedo».

A partir de esa conversión, el médico cambió la manera superficial y petulante de ver la vida; salvó su matrimonio, ya casi roto, y devolvió a sus pacientes su individualidad al tratarlos como personas singulares y únicas.

Fue el diagnóstico el hecho que dio pie a su transformación...

 

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