principal        conocenos       Antonio   mm.carmelitas      anecdotas y reflexiones    calendarios   estampería  Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

                                          
Textos en formato pdf
libros
anteriores año 2008
Hojas  Culturales
María entre nosotros

 

 

 

amor, misericordia, perdón

LA FUERZA IRRESISTIBLE DEL AMOR

 El cardenal Van Thuang, que padeció nueve años de cárcel en las prisiones comunistas del Vietnam cuenta cómo se las arregló para evangelizar a sus carceleros.

«En la cárcel siempre había dos policías conmigo, pero no me hablaban. Tenían la orden de no hacerlo porque les habían dicho que yo era muy peligroso. Yo pensé que también a ellos les debía amar y que debía hacerlo como Jesús me había amado a mí. Así que empecé a contar en voz alta historias de mi vida, de mis viajes. Así atraje su curiosidad.

 Poco a poco se convirtieron en mis alumnos y yo les enseñé francés e inglés. Eso tuvo sus ventajas. Un día yo tenía que trabajar cortando la madera para la prisión. Le pedí al carcelero que me dejara cortar un pedazo en forma de cruz y él me dijo que estaba prohibido. Yo le dije que no me lo podía negar, que éramos amigos, que era mi alumno. Entonces él miró hacia otro lado mientras yo hacía una cruz de madera. Para esconderla la llevaba siempre en la pastilla de jabón. Con ella hice la cruz pectoral cuando fui liberado.

 En otra ocasión -sigue diciendo Van Thuan-, le pedí al carcelero que me dejara cortar un alambre para hacerme una cadena. Me dijo que de ninguna manera, pues era contra las normas de la cárcel. Yo le argumenté como al otro, pero no me hizo caso. Pasados unos días, me dijo que me iba a ayudar él mismo a cortar el alambre y a hacer la cadena. Estuvimos cuatro horas haciéndola juntos. Hasta tal punto llegó mi relación con los carceleros que, al principio, los jefes comunistas habían decidido que debían ser cambiados cada dos semanas, para que yo no los contaminara. Luego decidieron dejar siempre a los mismos para que, según dijeron, no echara a perder a toda la policía.»

amor, misericordia, perdón