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María entre nosotros

 

 

 

amor, misericordia, perdón

ESPERABA UN MILAGRO PARA  CREER

J. M. apenas tenía treinta años y gozaba de una posición envidiable en la vida. Licenciado en Derecho y Empresariales trabajaba para un banco holandés. Era de familia adinerada, poseía, por supuesto, coche, un buen sueldo y muchos amigos. Pero lo abandonó todo. Desde hace casi diez años vive en África, felizmente casado, tiene dos hijos y emplea su talento en ayudas al desarrollo. El mismo cuenta cómo cambió y se hizo creyente.

«Estaba a gusto con mi vida, pero era consciente de lo que significaba trabajar en un banco de negocios: enriquecer a los ricos. Los que ya tienen casas, coches, barcos y, una buena cuenta bancaria multiplican su dinero a base de información privilegiada. Estoy seguro de que si pensaran que en realidad lo que están haciendo es robar a los pensionistas, a la pobre viejecita que tiene sus ahorrillos invertidos, no lo harían, porque es lo mismo que atracarles. Finalmente me atreví, pedí un año de excedencia y me fui con la madre Teresa de Calcuta. Me decían "Vas a tirar tu futuro por la borda", y racionalmente hablando tenían razón. Luego, cuando aprendes a vivir el día a día, te das cuenta de que tanto pensar en el futuro te esclaviza. Mi trabajo consistía en ayudar por la mañana en un manicomio y por las tardes recoger moribundos. El primer mes me tenía que sujetar los pies para no salir corriendo. Limpiaba los escupitajos de los tuberculosos, los excrementos y las heridas llenas de gusanos de los enfermos. Me decía: "A ver si veo un milagrito y empiezo a creer en todo esto, que no me creo nada". Y luego te das cuenta de que el milagro es el del amor, el de la madre Teresa y sus hermanas, el de los enfermos. La madre Teresa me decía: "Los enfermos están haciendo mucho más por ti que tú por ellos". Cuesta, pero al final lo entiendes y empiezas a recibir y a cambiar».

De Calcuta pasó a Malawi y Sudán, África, donde emplea sus conocimientos en organizar clínicas móviles que atienden a 40.000 pacientes; un proyecto para huérfanos del SIDA que asiste a 3.250 huérfanos; otro para obtener medicación y ropa para que vayan a la escuela. Y están en curso diversos proyectos de desarrollo agrícola. No arruinó su futuro cuando cambió de vida. Lo encontró.

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