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EL DEBER DE LA JUSTICIA SOCIAL Los ancianos a menudo lo pasan mal, pero no hace muchos años, a comienzos del siglo XX, estaban mucho peor. En aquellos tiempos en que la mayor parte de la gente tenía su casa, un trozo de tierra, derechos sobre los prados comunales, etc., podía y quería ayudar a sus padres ancianos. Pero en los siglos XVIII y XIX las masas fueron empujadas del campo a la ciudad y a las fábricas; los salarios eran tan bajos e inseguros que no bastaban para ellos mismos y sus hijos, y dejaban a sus padres viejos completamente abandonados a la propia suerte. Los viejos, impotentes para seguir trabajando, tenían que refugiarse en un asilo como pobres mendigos. Los asilos se parecían muchísimo a una prisión y en ellos las viejas parejas eran separadas en pabellones distintos para hombres y mujeres. Muchas personas reconocían esto como bueno y razonable; la mayoría lo creía desgraciado, sí, pero inevitable; sólo unos pocos decían que eso debía cambiarse y formaron una sociedad para urgir el Parlamento a conceder pensiones para la vejez. Naturalmente, a esos tales se les aplicaron toda clase de apodos y la voz pública decía que, de llevarse a cabo su plan, sería la ruina para Inglaterra y para el Imperio. Esas cosas, decían, tienen que hacerse por caridad, no sostenerlas con los fondos públicos. Sin embargo, aquella sociedad siguió hablando y escribiendo sobre el tema, vinieron otros a formar parte de ella y no muchos años después todo el mundo comenzó a decir que tenían razón; todos los partidos políticos empezaron a hacer figurar en su programa la implantación de las pensiones para la vejez. Más tarde, el acta pasó en el Parlamento (1904) y se dio a los ancianos cinco chelines por semana a partir de los setenta años; no mucho, es cierto, pero cambió ya el panorama para muchísimos de ellos. La mejor manera de llevar a cabo las obras corporales de misericordia en nuestros tiempos es cambiar las leyes malas que hacen pobre a la gente. Siempre será necesaria la caridad privada, pero ésta no debe nunca ocupar el sitio de la justicia social. |
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