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SONRISA DE SHERPA Los sherpas son los porteadores de Nepal. Desde que comenzó la fiebre por la ascensión al Himalaya han acompañado a montañeros de todos los países en sus asaltos a las cumbres más elevadas de la tierra. Ser sherpa es un oficio y quienes lo ejercen están orgullosos de él. El sherpa es fuerte, resistente y su fácil sonrisa rivaliza con la blancura de las montañas. Sherpa fue Tenzing Norgay que junto con el inglés Hillary ascendió por primera vez al Everest regresando sano y salvo. Sherpa es su hijo Jamling Tenzing que en una entrevista comentaba con una punta de ironía que muchos escalan el Everest con poca humildad y despreciando los riesgos de la montaña. ¿Consecuencia? Uno de cada cinco no regresa con vida. -¿Qué ha cambiado desde que su padre lo coronó por primera vez? -le preguntan. -La montaña es la misma. Somos nosotros los que hemos cambiado: nuestros valores, nuestra actitud. Y comenta a continuación cuando unos montañeros inexpertos y prepotentes por poco le arrastran a la muerte. -Fue soberbia. Dar el Everest por conseguido. Y poner tu vanidad por delante de todo. La gran lección de la montaña es la humildad. No dar nada nunca por hecho, ni en la vida ni en la ascensión. Vale para cualquier montaña. Y ser siempre positivo. ¿Hace frío? Abrígate más. Jamás dejes escapar una queja y sonríe. Jamling Tenzing siempre sonríe, como buen sherpa, y nunca se queja. Ni de que sean ellos quienes hacen el trabajo duro -cargar para que otros se lleven los galardones. -¿De qué se quejan los que suben? -La falta de oxígeno quita el apetito, estás terriblemente cansado y es fácil enfadarse y discutir. Pero jamás, jamás hay que pelearse. Si no mantienes la cabeza fría, te pones en peligro tú y a toda la expedición. Si tienes un problema de orgullo mejor que lo soluciones tú mismo... o que subas tú solito al Everest. -¿Qué consejo montañero le dio su padre? -Vi a mi padre mucho menos de lo que hubiera querido, pero cuando he bajado del Everest lo he admirado más. Siempre sonreía y yo procuro hacer lo mismo. Sonreír, ser humilde, no quejarse ni enfadarse. Consejos válidos no sólo para escalar montañas.
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