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LAS TRES CLASES DE PERSONAS Todos deseamos ser felices pero muchos no lo deseamos sinceramente puesto que no estamos dispuestos a hacer lo necesario para obtener la verdadera y perpetua felicidad. Había tres enfermos. El primero se lamentaba continuamente de su enfermedad. Pero cuando se le hablaba de ir al médico, de remedios caseros o de hacer reposo contestaba: «¡Jamás! Los médicos son todos unos curanderos. Todas las medicinas son venenos y no me puedo ir de vacaciones porque tengo demasiado trabajo». No se curará. No lo quiere sinceramente. El segundo de los enfermos estaba dispuesto a ir a que le visitara el médico y a tomar medicinas. Pero si se le sugería una intervención quirúrgica para solucionar el problema, replicaba: «¡Oh no, doctor! Déme alguna medicina, recéteme alguna pomada o cualquier otra cosa, pues no consentiré en ser intervenido.» Puede suceder que uno sea sincero en el deseo de ser feliz y que esté dispuesto a hacer algo para conseguirlo, pero no es totalmente sincero si no acepta tomar todas las medidas que puedan ser necesarias. Para unos puede ser rehusar terminar con alguna rencilla o perdonar a alguien; para otros puede ser el abuso de la bebida, el uso de las drogas o una amistad que lleve al pecado, lo que constituyan obstáculos en su camino hacia la felicidad. La codicia o el excesivo apego al dinero o a las cosas materiales pueden también ser impedimentos para alcanzar la paz y la felicidad. Recuerdo el caso de un campesino, que era infeliz y hacía infelices a sus hermanos menores porque por ausencia de un testamento legal en forma, se había quedado la mayor parte de las tierras del padre, que incluso eran demasiado extensas para que él solo pudiese cultivarlas bien. El tercer enfermo quería realmente ponerse bien. El médico le decía que solamente la cirugía podía sanarle. «Doctor -contesta- tengo un miedo terrible a cualquier operación. Pero si no hay otro remedio, siga adelante. Yo estoy dispuesto.» Sólo este hombre se pondrá bien del todo. ¿Tengo yo, plenamente, esta actitud, para buscar la verdadera felicidad?
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