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María entre nosotros

 

 

 

Bienaventuranzas, obras de misericordia, mandamientos, sacramentos

LA LEYENDA DEL GRAN CUCHARÓN

Hacía mucho tiempo que no llovía en aquella comarca. El agua se secaba en los arroyos y ríos, los manantiales estaban secos.

Una niña, con un gran cucharón de hojalata en la mano, salió en busca de agua para su madre enferma. Tras mucho caminar encontró una pequeña fuente casi seca en una ladera. La niña sostuvo el cucharón largo tiempo bajo el agua que goteaba muy despacio hasta que se llenó de agua. Luego bajó la cuesta de la montaña sosteniéndolo con mucho cuidado.

Cuando llegó a casa casi anochecía y al entrar en la habitación de su madre, encontró a la vieja criada que ayudaba a la niña y su madre.

-Dale un sorbo de agua -dijo la madre-. Ha trabajado con ahínco todo el día y la necesita mucho más que yo.

Así que la niña le acercó el cucharón a los labios de la anciana que bebió un sorbo de agua. De inmediato se sintió mucho mejor. La niña no notó que el cucharón se había convertido en una cucharón de plata y estaba tan lleno de .agua como antes. Luego lo acercó a los labios de su madre, que bebió y bebió. ¡Oh, se sentía tanto mejor! Cuando hubo terminado, el cucharón continuaba lleno de agua y relucía como si fuera de oro. La niña se lo iba a llevar a los labios cuando oyó un golpe en la puerta. La criada la abrió y se encontró con un desconocido. Estaba pálido y sucio de polvo.

-Tengo sed -dijo-. ¿Puedo beber un poco de agua? La niña dijo:

-Claro que sí, sin duda la necesitas más que yo. Bébela toda.

El desconocido sonrió y tomó el cucharón que de inmediato se convirtió en un cucharón de diamante. Le dio vuelta y toda el agua cayó en el suelo. Y donde cayó brotó una fuente que solucionó la sequía de toda la comarca.

Mientras contemplaban el prodigio se olvidaron del forastero, pero cuando miraron se había ido. Creyeron verle desaparecer en el cielo... y allá en arriba, alto y claro, brillaba el cucharón de diamante. Todavía brilla como una constelación de estrellas, que nos recuerda la importancia de la amabilidad y la abnegación. Se le conoce popularmente como el Gran Cucharón (Big Dipper en inglés). En castellano llamamos a esta constelación la Osa Mayor.

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