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Bienaventuranzas, obras de misericordia, mandamientos, sacramentos

CONTENTO, SEÑOR, CONTENTO

El Padre Alberto Hurtado (1901-1952) es conocido en Chile por una de sus obras, el HOGAR DE CRISTO, una red de albergues que acoge a personas necesitadas (desde niños a ancianos, toda clase de marginados) y una red de construcción de casitas de madera para los más pobres. «El cristianismo será juzgado por nuestros contemporáneos por el realismo de nuestra caridad». «¡Cuántos se olvidan de una humanidad dolorida y no se acuerdan de sus hermanos!» El Padre Hurtado se quedó sin padres a los 4 años. Cuando el Padre Hurtado moría de cáncer a los 51 años decía ese lema con el que hemos encabezado este texto:

-¡Contento, Señor, contento! ¿Cómo no estar contento?¿Cómo no estar agradecido a Dios? ¡Qué fino es! Todas mis obras han prosperado. En lugar de una muerte violenta, me manda una larga enfermedad para que pueda prepararme; no me da dolores, me sostiene mi cabeza para que pueda arreglar tantos asuntos, me da gusto de ver a tantos amigos...¡Verdaderamente Dios ha sido para mí un padre cariñoso...!»

El niño sin padre siempre tuvo en Dios un Padre Bueno que le acompañó toda su vida, como él también fue padre de tantas personas... Su vocación fue tardía para la época. Entró en la Compañía de Jesús a los 23 años. Estudiaba Derecho y trabajaba. No entró en el Noviciado de los jesuitas de Chillán hasta no solucionar los problemas económicos de su familia. Su formación transcurre en Córdoba -Argentina-, Barcelona y Lovaina - Bélgica- donde se doctora en Pedagogía. A la vuelta, va al Colegio de Santiago, trabaja como profesor yen la Comunidades de Vida Cristiana. Muy preocupado siempre por las vocaciones. «Felizmente se encuentran en todas partes grupitos de cristianos que han comprendido el sentido del Evangelio, jóvenes deseosos de servir, sacerdotes que llevan abierta la herida que no cesa de sangrar al ver tanto dolor, tanta injusticia, tanta miseria».

Trabaja en Acción Católica. Incansable, construye una Casa de Ejercicios, crea un sindicato ASICH, funda la revista «Mensaje». «Dios comienza. Dios acompaña. Dios termina». «No alcanzamos a despachar la avalancha de papeles que se amontonan sobre nuestro escritorio». Alberto Hurtado fue un sacerdote. A él no le gustaba una piedad dulzona. Su oración la llevaba a la acción: «la verdadera devoción no consiste solamente en buscar a Dios en el cielo o a Cristo en la Eucaristía, sino también en verlo y servirlo en cada uno de nuestros hermanos». «Amor es ansia de felicidad, pero más ajena que propia». «El cariño no es recibir, es dar».

Bienaventuranzas, obras de misericordia, mandamientos, sacramentos