principal        conocenos       Antonio     calendarios   estampería  Marilu Capin de Aguilar (poesias) Nati Crespo Aguilar (pinturas)

                                          
Textos en formato pdf
libros
Anteriores
Hojas  Culturales
Maria entre nosotros

(Presentación en PWP no automática)
SABANA SANTA

 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica


 

Bienaventuranzas, obras de misericordia, mandamientos, sacramentos

DIOS NOS SALE AL PASO

Había un monje muy piadoso que pasaba el día, y casi la noche, diciendo:
-Señor, múestrame tu rostro. Quiero verte.
Dios quiso complacerle por fin y le dijo:

-Ponte mañana en camino, que, antes del anochecer, cerca del río, me mostraré a ti.
El buen monje preparó bien su espíritu y saltando más que caminando marchaba radiante hacia el río. Iba metido en su mundo, que era el de Dios, como enamorado ciego. Tan abstraído estaba que casi no se dio cuenta del pobre labriego que luchaba con sus mulas por sacar el carro de un hoyo profundo. Ni vio apenas cómo unos pastores pegaban a otro más débil. Ni cómo un niño lloraba porque casi no podía con un haz de lena que llevaba.

Cuando pasó el río, su pulso se aceleró. Empezó, nervioso, a mirar a un lado y a otro. Caminaba a paso corto hacia arriba y hacia abajo preocupado porque Dios se retrasaba.

-«A ver si he entendido mal», se decía...

Fueron eternas las dos horas de espera. Dios, ¿dónde se habrá metido? Acabó pensando que a lo mejor era una prueba. Volvió pensativo y algo triste.

Cuando de noche en la oración habló con Dios y le preguntó: -Señor, ¿por qué no fuiste a la cita?.

Dios le respondió con aplomo y nada de dulzura y suavidad: -¿Cómo que no fui? Tú que no me has visto. No sé en qué estabas pensando.

-Señor, te aseguro que no te vi, y bien sabes que miré por todas partes.

-Sí, me miraste, amigo mío, lo que pasa es que no me conoces. ¿No viste al labriego, al pobre pastor apaleado, al niño que lloraba? ¿No sabías que yo estaba con ellos? ¡Me dejaste en la estacada sin ayudarme! Ni te encontraste conmigo ni con los otros. ¡Ni contigo siquiera, porque me esperabas como fantasma! En fin, no te preocupes, de ahora en adelante me vas a ver siempre que quieras. ¿Verdad que sí?

Bienaventuranzas, obras de misericordia, mandamientos, sacramentos