principal        conocenos       Antonio     calendarios   estampería  Marilu Capin de Aguilar (poesias) Nati Crespo Aguilar (pinturas)

                                          
Textos en formato pdf
libros
Anteriores
Hojas  Culturales
(Presentación en PWP no automática)
SABANA SANTA

 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

Vivir el Catecismo

                    

¿QUIÉN PUEDE PERDONAR LOS PECADOS?

 

¿Quién puede perdonar los pecados sino Dios? Esta respuesta de los escribas da en el blanco de lo que es el pecado: Decir no a Dios. Por eso sólo Dios puede perdonar ese No.

La experiencia nos ensena que no se puede dar por supuesto que vamos a reconocer el pecado como tal. Reconocemos nuestras faltas, nos damos cuenta de nuestras imperfecciones, lamentamos nuestros errores, sentimos hacer dano a los demás. Pero ¿Qué tiene que ver esto con Dios?

Nos parece perfectamente razonable que necesitemos reconciliarnos, que debamos perdonarnos unos a otros. Pero nos resulta difícil imaginar cómo podemos "ofender a Dios". Nos resulta menos difícil ver la dimensión social del pecado que la relación que tiene con nuestra posición ante Dios.

El comienzo del Evangelio es una llamada a la conversión, al arrepentimiento. La conversión se refiere a dos cosas en sí inseparables: nuestra relación con Dios y nuestra actitud para con el prójimo. De acuerdo con el Evangelio la ley se resume en "Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas nuestras fuerzas" y luego en segundo lugar "amar al prójimo como a nosotros mismos". El Pecado es decir No al amor de Dios y herir al prójimo con nuestra falta de amor. 

Sólo nos hacemos conscientes de lo que el pecado es en la medida en que nos encontramos con el amor de Dios. Esta es la única explicación de que sólo los santos fueran agudamente conscientes del pecado: cuanto más el amor de Dios se posesionaba de ellos, mayor era su dolor por haber ofendido a ese amor.

El dolor del verdadero arrepentimiento puede movernos a ver lo poco que hemos respondido al amor que Dios nos tiene; lo poco que le hemos amado con todo nuestro corazón. Y ese mismo arrepentimiento nos hace comprender nuestra falta de amor al prójimo a quien Dios ama con un amor sin medida. En este sentido el pecado tiene que ver en primer lugar siempre con Dios y sólo puede ser por Él perdonado.

Traer ese perdon fue especial misión de Jesús. Su mismo nombre significa: "Él salvará al pueblo de sus pecados".Y al final de su existencia dirá: "Esta es mi sangre que es derramada por muchos para el perdon de los pecados". Y porque es el Hijo de Dios puede decir de sí mismo: "El Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar los pecados". Y hace algo todavía más grande: confía a sus discípulos la autoridad que sólo pertenece a Dios para en su nombre, perdonar los pecados ejerciendo el "ministerio de la reconciliación". Este es una de los mayores y más maravillosas cosas que los sacerdotes pueden hacer en nombre de Jesucristo: pronunciar con eficacia las palabras curativas: "Yo te absuelvo de tus pecados".

 

Vivir el Catecismo