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Antonio

 Marilu Capin de Aguilar (poesias)

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Vivir el Catecismo

MIRA LA FE DE TU IGLESIA
 

        Tras pronunciar el Padrenuestro rezamos en la liturgia de la misa: «No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia». ¿Cuál es esta Iglesia cuya fe Dios nos invita a contemplar?

Lo que expresamos en el Credo no son nuestras. ideas privadas sino algo «que compartimos todos en la fe. Podríamos también decir: «Creemos». Este «Nosotros» no es simplemente la suma de de todas nuestras personales concepciones de la fe de la misma forma que por ejemplo en un partido político se llega a un consenso sobre el programa del partido y hablamos de «nuestro programa». Creemos lo que la Iglesia cree, lo que ella ha recibido de su Señor y Maestro Jesucristo, a lo que ella fiel y amorosamente se adhiere. De aquí que la expresión «Yo creo... » se refiere en primera instancia al «Yo» de la Iglesia. Yo, como individuo, solo puedo unirme a los demás al decir «Yo creo» en comunión con la Iglesia. Mi creencia se apoya en los muchos que han creído antes de mí y que nos han transmitido la fe. No me he dado la fe de la misma forma que no me he dado la vida. No puedo inventarme la fe sino aceptarla. He recibido la fe de la Iglesia, como he recibido la vida de mi madre.

                Durante la ceremonia del bautismo se formula esta pregunta, «Qué pides a la Iglesia de Dios». La respuesta es: la fe. «Qué te ofrece la fe» «La vida eterna». No habría fe común si no hubiera un común len­guaje de la fe. Expresamos en palabras lo que compartimos en común. Es imprescindible tener un lenguaje común como la unidad de un lenguaje es necesaria para la sociedad humana. ¿Cómo sería nuestra liturgia sin el tesoro de un lenguaje religioso común? El lenguaje religioso es un recuerdo vivo de las realidades religiosas que se inicia en Jesucristo que habló en sus propias palabras del Reino de Dios. «Como una madre que ensena a sus hijos a hablar y de esa forma a comprender y comunicarse, la Iglesia, nuestra Madre, nos ensena el lenguaje de la fe para ensenarnos a comprender la vida de la fe».

 

 

 

Vivir el Catecismo