|
principal conocenos Antonio calendarios estampería Marilu Capin de Aguilar (poesias) Nati Crespo Aguilar (pinturas) |
|
|
LOS SACRAMENTOS: PUERTAS DE LA VIDA ETERNA
En cada uno de los sacramentos se unen pasado, presente y futuro. Todos los sacramentos recuerdan "hoy" un hecho histórico concreto. En el Seder judío, o ceremonia de la Pascua, se insta a cada uno de los participantes a verse como si en ese momento estuviera saliendo también de Egipto. Este profundo y maravilloso pensamiento se puede aplicar también a los sacramentos: no son meros recordatorios de algo ocurrido en el pasado remoto. Tomemos por ejemplo la Eucaristía: El Señor dice: "Haced esto en memoria mía". Cuando celebramos lo que entonces ocurrió de una vez y por todas, se nos hace presente hoy; nos hacemos partícipes del aquel hecho pasado. Se trata de una actualización, no de una repetición. En la celebración eucarística Jesús nos ordena hacer lo mismo hasta su vuelta. Eso que Jesús dijo en la Sagrada Cena, se hace actual. Podríamos decir que nos convertimos en participantes del misterio del Cenáculo como si el tiempo hubiera desparecido. Nos reunimos en torno a la misma mesa y nos convertimos en contemporáneos del Cenáculo. Sí, la Eucaristía es la presencia real del Señor, hoy, entre nosotros. Pasado y presente no son las únicas dimensiones de los sacramentos: apuntan también hacia el futuro. Empleando una imagen del místico laico bizantino Nicolás Cabasilas, los sacramentos son "puertas al cielo" a través de las que Cristo viene a nuestro encuentro. Los sacramentos de alguna manera nos introducen en el futuro y en ellos el cielo se nos abre ya. Los sacramentos son un gusto anticipado del cielo. Un texto de la Iglesia primitiva nos dice que los cristianos esperaban el día de Pascua la venida de Cristo como los judíos al Mesías que ha de venir. Llenos de anoranza los cristianos clamaban: ¡"Marana tha"!, ¡Ven, Señor Jesús! Cuando acababa la noche y rompía la mañana y veían que el Señor no había regresado comenzaban la celebración de la Eucaristía. ¿Es que el Señor no se hacía presente en el Sacramento? ¡Desde luego que síl, pero de forma escondida, todavía envuelto en el manto de la Iglesia peregrina. Y es así como permanece hoy en la humilde forma de los sacramentos: en el último Día aparecerá en Gloria. |
|