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 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

Vivir el Catecismo

                    

LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN

  Son tres los sacramentos que forman la puerta de entrada de la vida cristiana: Bautismo, Confirmación y (Primera) Comunión. Hoy en día apenas nos damos cuenta de que forman una unidad. Eso sólo se puede ver en los bautismos de adultos: reciben a la vez los tres sacramentos.

 En los Hechos de los Apóstoles observamos casos de una muy rápida iniciación en la vida Cristiana. Pensemos en la conversión del carcelero de Troas; aquella noche el y su familia recibieron el bautismo y participaron de la Cena del Señor. Algo parecido ocurrió con Felipe y el eunuco etiope. La iglesia primitiva, no obstante, ofrece evidencia de que la preparación solía ser más larga, hasta tres años.

    Los catecúmenos en la Iglesia primitiva recibían la enseñanza, dada en general por el mismo obispo, acerca de los misterios de la fe y las normas morales. Aprendían el credo y la oración del Señor, y mediante los llamados "escrutinios" se les examinaba acerca de su forma de vivir y su conocimiento de la fe. Se realizaban sobre ellos exorcismos para liberarlos de los poderes del mal. Finalmente, durante la vigilia de Pascua, recibían el Bautismo y eran ungidos con el óleo. Por primera vez se les permitía tomar parte en la Eucaristía y acercarse a la mesa del Señor. Hasta entonces había tenido que abandonar la celebración después de la Liturgia de la Palabra. La parti­cipación en los misterios de la fe estaba reservada para los bautizados.

    Desde el Concilio Vaticano II la Iglesia ha restaurado la dinámica del proceso de iniciación cristiana, tomando como modelo la práctica de la iglesia primitiva. y ha establecido un "Rito de Iniciación Cristiana para adultos". Funciona bastante bien sobre todo en naciones donde acuden al bautismo personas adultas.

    En los siglos IV y V, a medida que comenzó a predominar el número de niños que se acercaban al bautismo, la "iniciación" cayó en el olvido. La Iglesia de Oriente conserva la práctica primitiva administrando a los niños a la vez los tres sacramentos. La Iglesia de Occidente ha ido en otra dirección. Ha separado la administración de los tres sacramentos para hacer coincidir los diversos pasos de la iniciación cristiana con las diversas fases del desarro­llo de los jóvenes. Es labor de los sacerdotes explicar la unidad interior, así como los efectos salvíficos del camino sacramental.

 

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