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LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS La Iglesia es comunión a través de Cristo, con Él y en Él. Nada puede unir más profundamente a los creyentes que esta comunión. Es lo que en el credo se llama "Comunión de los santos". Ello implica que en la Iglesia se comparten los "dones sagrados". Entre los miembros de la Iglesia existe un proceso de intercambio como entre los vasos comunicantes: si un miembro sufre todos sufren, y si uno es honrado todos se regocijan con él. Este intercambio se produce sobre todo entre Cristo la cabeza y los que somos miembros de su cuerpo. La Comunión de los Santos implica que Cristo derrama sus dones sobre su iglesia. Lo que Ella recibe de Él lo compartimos todos en común: su palabra, su gracia, su amor. Cristo derrama sus dones especialmente en los sacramentos. En este caso "comunión de los santos" implica común unión que surge en los creyentes a través de los sacramentos, fundamentalmente a través del bautismo y de forma especial a través de la Eucaristía. Los bautizados estamos unidos a través de la nueva vida recibida de Cristo. Todo lo que rompe la comunión es doloroso: divisiones en la Iglesia o cuando un creyente se vuelve a casar por la ley civil lo que le impide la recepción del sacramento unitivo por excelencia, la Eucaristía. Todas estas limitaciones si se aceptan con fe y paciencia no suponen la exclusión de la "comunión de los santos". Aun cuando el vínculo de la comunión no es posible, el amor puede unirnos con Cristo en especial el amor preferencial por los pobres. "Lo que hicisteis a uno de mis hermanos pequeños a mí me lo hicisteis". Nadie esta excluido de esta "comunión" con Cristo y al final solo es ella decisiva para nuestra salvación. La comunión de los santos significa también la relación de aquellos que están unidos con Cristo. Esta comunión no cesa al traspasar el umbral de la muerte. Los que han muerto y descansan en Cristo forman comunión con los que aún somos peregrinos en la tierra Hay, pues, un intercambio de bienes espirituales entre ambos lados de la iglesia: la celeste y la terrestre. La comunión de los santos incluye también a aquellos que ya difuntos precisan purificación. Nos ayudan con su intercesión y les ayudamos con nuestra oración.
C.S. |
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