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María entre nosotros

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SABANA SANTA

Nati Crespo Aguilar
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Marilú Capín de Aguilar
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Vivir el Catecismo

 

JESÚS Y EL PUEBLO DE ISRAEL

 Jesús es judío y Jesús es hijo de Dios: ambas afirmaciones son inseparables. El pasado siglo en que se perpetraron tantos crímenes horrendos contra el pueblo judío, nos da pie a una profunda reflexión sobre el misterio del primer amor de Dios: El pueblo de Israel.

Nuestro punto de partida es la elección de este pueblo. Comienza con la llamada a Abraham a través de quien serán bendecidas todas las naciones de la tierra. De los descendientes de Abraham formó Dios su pueblo a quien en el Monte Sinaí descubrió su voluntad y el camino de la verdadera vida y forma de vivir. Este pacto con su pueblo no fue revocado por Jesucristo sino llevado a plenitud. ¿Pero no con­tradijo Cristo la ley judía en muchos aspectos? ¿No reemplazó el Nuevo Testamento el Antiguo?

Jesús nació bajo la ley, obedeció la ley de Moisés y amó el templo como morada de su Padre. Muchos judíos piadosos le reprocharon su autoritativa forma de interpretar el verdadero sentido de la ley. Pero no toleraron que se considerara con poder para perdonar los pecados porque ¿quién puede perdonar los pecados sino Dios? O Jesús blasfemaba como hom­bre haciéndose igual a Dios o decía la verdad porque era Hijo de Dios y poseía autoridad para perdonar los pecados.

Jesús ciertamente no fue rechazado por todos los judíos de su tiempo. Una facción de las autoridades judías le acusaron de blasfemia le condenaron en un juicio ilegal en muchos aspectos y le entregaron a las
autoridades romanas para ser ejecutado. Sin embargo los judíos no son colectivamente responsables de la muerte de Jesús. Lo que ocurrió en Jerusalén fue más el cumplimiento de un divino propósito. Detrás de la muerte de Jesús no solo está la culpa personal de sus opositores sino la de
todos nosotros: todos los pecadores fueron culpables de la Pasión de Cristo. Todos lo crucificamos con nuestros pecados. Murió por nosotros, por quienes le enviaron a la Cruz entonces y por quienes con nuestros pecados lo continuamos haciendo hoy....

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