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SABANA SANTA

 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

Vivir el Catecismo

 

JESUCRISTO EN SUS SACRAMENTOS

  Los sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la gracia divina. Todo sacramento está compuesto de gestos y palabras. Por ejemplo el rito del bautismo tiene como efecto lo que se expresa con sus gestos y palabras: la purificación de los pecados y el renacimiento a una nueva vida en Cristo.

 Los sacramentos tienen sus raíces en la vida de Cristo. Jesús, durante su vida terrena, utilizó signos y realizó acciones significativas de su pre­dicación. Encontramos el prototipo o modelo de los sacramentos sobre todo en sus milagros y curaciones. Cuando la mujer aquejada de un flujo de sangre al tocar la orla del manto de Jesús notó que su fe le había arrebatado parte del poder que emanaba su persona. Los sacramentos continúan del mismo modo lo que Jesús hizo entonces. En los sacramentos encontramos a Cristo como lo encontraron los hombres que le conocieron cuando estuvo físicamente entre nosotros. Instituyó entonces los sacramentos para poder permanecer con nosotros como Señor Resucitado en los signos que son sus sacramentos.

Del mismo modo que Jesucristo pareció a muchos el insignificante hijo del carpintero, sus sacramentos parecen poco atractivos para aquellos que los contemplan sin fe. Como la divinidad de Cristo estuvo oculta entonces, el poder divino de los sacramentos permanece hoy invisible. En los signos sensibles de los sacramentos es invisiblemente eficaz el poder divino de Cristo. Comprobamos la invisible realidad de gracia derramada en los sacramentos sólo cuando tenemos fe en Cristo mismo que en cierta manera es el Sacramento que da razón a todos: en sus palabras y obras humanas su divinidad está invisiblemente presente. Cuanta más fe en el Señor mayor será nuestro aprecio y devoción por los sacramentos.

 La Iglesia es también un sacramento: es esencialmente a la vez humana y divina; visible pero habitada por realidades invisibles. A pesar de sus muchas veces lamentables apariencias, a través de ella fluye la vida divina como instrumento y sacramento de salvación que es de Cristo. En todas las circunstancias de la vida los sacramentos desarrollan el único sacramento de curación y santificación que es la Iglesia.

  C.S.

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