|
principal conocenos Antonio calendarios estampería Marilu Capin de Aguilar (poesias) Nati Crespo Aguilar (pinturas) |
|
|
FE Y SACRAMENTO
Si Cristo no hubiera resucitado de entre los muertos no existiría ni Iglesia ni sacramentos. El actúa a través de sus sacramentos, que son signos e instrumentos de su presencia. Pero no ejercen efecto alguno sin nosotros. Los sacramentos se administran pero también se reciben. No depende de nosotros la gracia y la vida de la que son portadores, pero el aceptarlos y dejar que fructifiquen, sí. Los sacramentos son eficaces "ex opere operato", lo que quiere decir que actúan por el simple hecho de realizar las acciones correspondientes al sacramento, esto es por el poder Cristo, por el poder de su Cruz y Resurrección y mediante la administración válida del sacramento. Cuando alguien bautiza no bautiza por su propio poder: es Cristo quien bautiza a través de él. Los efectos del bautismo no dependen de nuestra manera de ser, de nuestros sentimientos ni siquiera de nuestra fe, sino del poder del Misterio Pascual de Cristo. Por eso los sacramentos no dependen de la santidad personal de quien los administra. Aun cuando un sacerdote sea pecador -¿y quién de nosotros está libre de pecado?- administrara el sacramento de la penitencia es Dios mismo quien a través de él me absuelve de mis pecados. Pero sin fe, deseos, apertura y disponibilidad no alcanzarían a dar frutos para nosotros. No es irrelevante la forma en que recibimos los sacramentos. San Pablo recuerda a los Corintios que no deben participar en la Eucaristía de una forma indigna. ¿Qué es recibir un sacramento dignamente? En primer lugar recibirlo con fe. Cuando decimos "Amen" en la recepción del Cuerpo de Cristo estamos realizando un acto de fe, confirmando la disponibilidad para recibir con fe la gracia que Cristo quiere derramar sobre mí a través del sacramento. La fe requiere alimento y acogida. Es necesario recibir instrucción acerca de los sacramentos. Cada uno de ellos requiere una forma especial de preparación. La confirmación requiere una catequesis; el sacramento del orden, años de preparación. ¿Cómo podría saber una pareja que se casa como administrarse el sacramento del matrimonio el uno al otro, cómo Dios sella su unión y cómo Cristo está en medio de ellos si no han sido previamente suficientemente instruidos acerca del significado del matrimonio? La preparación es necesaria incluso para sacramentos que recibimos frecuentemente como la penitencia o la eucaristía. ¡Cuántas veces acudimos a comulgar sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo! La acción de gracias después de la comunión forma parte de una fructífera recepción del sacramento y en la liturgia de hoy falta a menudo ese tiempo de silencio que necesitamos. Toda nuestra vida contribuye a una adecuada recepción de los sacramentos y a que nuestros corazones estén abiertos a lo que Cristo desea de nosotros. C.S. |
|