|
Antonio Marilu Capin de Aguilar (poesias) |
|
principal
|
EL SACRIFICIO DE LA MISA
La frase "Sacrificio de la Misa" ha caído de alguna manera en desuso. Y, sin embargo, expresa algo esencial acerca del significado de la Eucaristía que no debemos olvidar. ¿Qué significa sacrificio en este contexto? El sacrificio eucarístico fue instituido por Jesucristo para perpetuar el sacrificio de la cruz a lo largo de todas las épocas y de esta forma confiar a la Iglesia un recuerdo de su muerte y resurrección. Jesús muerto en cruz es un sacrificio; también lo es la celebración instituida por Él en la última Cena. Ambos sacrificios están conectados a través del sacrificio eucarístico ya que el segundo perpetúa el primero en forma de memorial. Cristo vivió su vida entera en la tierra como una ofrenda al Padre. Su vida y sufrimientos expresan su misión: dar su vida como rescate por muchos. Si queremos entender y celebrar la misa como un sacrificio debemos recordar que Cristo derramó su sangre por nosotros y por todos los hombres para el perdon de los pecados. Nunca ha existido ni existirá un solo ser humano por el que Cristo no haya sufrido. La cruz de Jesús es el único perfecto sacrificio. La misericordia de Dios no se consigue con esfuerzos humanos: es el regalo del Padre hacia nosotros que nos muestra su amor reconciliador cuando Cristo asume el "NO" de nuestros pecados sustituyéndolo por "SI" de su amor. Para que su sacrificio por nosotros fuera perpetuado en la noche anterior a su muerte instituyó el sacrificio que celebramos hoy obedeciendo a su mandato. ¿En qué sentido es la Eucaristía un sacrificio? En primer lugar porque es el memorial del único sacrificio de Cristo: "Haced esto en memoria mía". "Memorial" no significa recuerdo simplemente sino que es un hacer presente. En la Eucaristía cuando proclamamos la muerte y resurrección de Cristo no las recordamos sino que las hacemos presentes en ese momento como si estuvieran ocurriendo. El sacrificio de Cristo no se repite, tuvo lugar una vez y para siempre, es válido para todos los tiempos. Pero en la celebración de la Eucaristía se hace presente y en cierta manera se hace eficaz para nosotros, nos es dado. Cada vez que el sacrificio de la cruz es celebrado la obra de la nuestra redención se lleva a término. ¡Cuan maravilloso es el regalo de la Eucaristía cuando ponderamos estas palabras en nuestros corazones".
|
|