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Antonio

 Marilu Capin de Aguilar (poesias)

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Vivir el Catecismo

 

EL DOMINGO

    S. Justino en el ano 155 nos describe como los cristianos se reunían los domingos para la divina alabanza. Desde el principio la comunidad orante de los cristianos el domingo es uno de los distintivos de la Iglesia. Y así ha permanecido hasta el día de hoy.

    El domingo, primer día de la semana cristiana, será siempre el primero y más importante de los días de la semana. El precepto dominical surge de una necesidad interior de la vida de la fe. El núcleo de la vida de la Iglesia es la reunión periódica de sus miembros para la adoración.

    Quien por negligencia abandona la práctica dominical encontrará difícil perseverar hasta el final en la vida de la fe. El domingo es el día del Señor. Como día de la Resurrección de Cristo es un día de "alegria y reposo". El centro del domingo es la celebración de la Eucaristía, donde la comunidad de los creyentes encuentra a Cristo resucitado que les invita a su banquete.

Hoy en día la celebración dominical está amenazada de varias formas. El fin de semana festivo laboral tiene muchas ventajas pero hace pasar desapercibido qué es lo esencial en el domingo. ¡Si aunque sea en lugar de desearnos "Feliz Fin de Semana" nos dijéramos "Feliz Domingo"!

  A causa de la escasez de sacerdotes no siempre es posible celebrar en todas las parroquias la misa dominical. La Liturgia de la Palabra acompanada de la distribución de la Sagrada Comunión pueden servir como sustitutivos en reuniones dominicales comunitarias sin sacerdote. Desde luego dada la actual movilidad no resulta difícil desplazarse a otros lugares donde se celebra la misa. Como en los tiempos primitivos podemos recurrir a la reunión de grupos comunitarios dominicales en casas particulares en situaciones extremas.

  El domingo es el sol de toda la semana. Debería convertir toda nuestra vida en una "Pascua". Dice S.Gregorio de Nisa "durante toda la semana el cristiano vive de la única pascua y convierte en luminoso ese tiempo". Y recalca Orígenes: "No hay un solo día en que el cristiano no celebre la Pascua".

 

 C.S.

Vivir el Catecismo