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¿ECUMENISMO EN LA CENA DEL Señor? El deseo de recobrar la unidad de todos los cristianos es un regalo de Cristo y una llamada del Espíritu Santo. En ninguna ocasión es más dolorosa la falta de unidad y en ninguna ocasión se hace más vivamente necesaria esta urgencia de unidad que en la "Cena del Señor'. Esta es la razón del anhelo por parte de muchos cristianos de la unidad completa, sellada y fortalecida por "la comunión participación en la mesa del Señor'. El Bautismo es el fundamento de la comunión entre todos los cristianos. Quien no está bautizado no puede compartir la cena del Señor. Nadie está excluido del amor cristiano pero sólo quien ha recibido el "bano de regeneración" puede participar en comunión en la mesa del Señor. Pero el Bautismo es sólo el principio porque busca la consecución de la plenitud de vida en Cristo y eso se da mediante la recepción en común de Cristo en la Eucaristía. Desde luego los hermanos separados sostienen diferentes puntos de vista sobre el significado e importancia de la Cena del Señor. Estas diferencias conciernen ante todo al significado del sacerdocio, del Sacrificio de la Misa y de la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía. Para que la Sagrada Comunión sea verdadera y fructífera no puede aislarse de la totalidad de la celebración Eucarística. Existe un simple y luminoso criterio: si la recepción común de la Sagrada Comunión corresponde a la verdad. Cuando alguien recibe la Eucaristía escucha las palabras " El Cuerpo de Cristo" y responde "Amén". O sea, sí, creo firmemente que es así. Este Amen viene precedido por el común Amen al final de la Oración Eucarística, tras las palabras: "Por Él, con Él y en Él". Si el "Amén" al "Cuerpo de Cristo" es verdadero debe estar en armonía con el Amen a la oración Eucarística, a través de la que el Cuerpo Eucarístico de Cristo se hace presente. El "Amén" significa asentimiento a la ofrenda del sacrifico en unión del Papa y nuestro obispo, en asociación a maria y los santos "en cuya intercesión confiamos", para rezar por "los hermanos y hermanas" que han partido de este mundo", y sobre todo es asentimiento a que el pan y el vino por el poder del Espíritu Santo y las palabras pronunciadas por el sacerdote se convierten para nosotros en el cuerpo y Sangre del Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Todo el que pronuncia este Sí y Amén está afirmando que entiende la Eucaristía tal como la entiende la Iglesia. Esta diciendo Sí a la comunión con la Iglesia Católica. Su sí y su amén al fruto de la oración eucarística, el Cuerpo Eucarístico de Cristo, será también cierto. Hay ciertas ocasiones en que los cristianos que no están en comunión completa con la Iglesia católica pueden recibir la Eucaristía. La condición será siempre la misma: que puedan decir el doble Amen con corazón recto.
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