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¿CÓMO COMENZÓ LA IGLESIA? El Concilio Vaticano II responde esta pegunta no ofreciendo, en principio, un relato del los comienzos de la Iglesia en Jerusalén y Galilea, sino más bien, ofreciendo una poderosa visión de toda la historia humana y su origen en el corazón de Dios, por una resolución de su amor. La "idea" de crear la Iglesia es tan antigua como la del plan de Dios de crear el mundo. El mundo no es producto de la casualidad de una ciega necesidad. Fue creado porque Dios así lo quiso. Su finalidad es la "familia de Dios", en la que todas las criaturas estuvieran unidas a su Creador. Pero el pecado destruyó esta comunión y trajo la discordia, el odio y la muerte al mundo. Para volver a reunir a su familia, Dios se valió de una persona, Abraham, y de un pueblo, Israel. Por medio de ellos todos los pueblos han sido bendecidos y nuevamente reunidos. El Antiguo Testamento es, pues, la prehistoria de la Iglesia. A menudo se nos pregunta: ¿Quiso Jesucristo realmente fundar la Iglesia? Después de todo Él principalmente proclamó el Reino de Dios. El Concilio da una clara respuesta a esto: "El Señor Jesús inauguró su Iglesia predicando la Buena Nueva, esto es la venida del Reino de Dios, prometido a través de los tiempos en las Escrituras". El Reino de Dios comienza con Cristo mismo; en sus palabras y acciones, en su Persona, ya está presente. Desde el principio Jesús reúne hombres a su alrededor para formar su familia. Dios confía a este "pequeño rebaño" el Reino. Por eso el Concilio nos dice que la Iglesia es en la tierra " la semilla y el comienzo de ese reino". Cristo no obstante dio a su comunidad una estructura organizada: establece en el Sermón del Monte una forma de vivir; indica una forma de orar (La oración del Señor), y nombra un líder de los Doce a los que llama apóstoles. Por eso es correcto decir que Jesús quiso la Iglesia y el mismo la estableció. Esta idea no es una mera idea; vive a través de la historia bajo el liderazgo de los sucesores de San Pedro y de los demás apóstoles. El misterio de la vida de la Iglesia es que su fundador no es un gran "líder religioso" muerto hace mucho tiempo, sino el resucitado, actualmente viviente, Señor." Yo estaré con vosotros por siempre, hasta el fin de los siglos". Cristo vive en su Iglesia por medio del Espíritu Santo. Él es el "dador de vida" el "alma de la Iglesia". Todas las actividades vitales de la Iglesia arrancan de Él. La Iglesia es tan amplia como la historia de la humanidad: prevista en el plan de Dios por la Creación, preparada en el Antiguo Testamento, instituida por Cristo, animada por el Espíritu Santo. La Iglesia camina a través de la historia entre las persecuciones del mundo y las consolaciones de Dios. Alcanzará su perfección cuando un día todos los elegidos estén reunidos en la familia de Dios.
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