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Vivir el Catecismo


CIELOS Y TIERRA


Profesamos en el credo que Dios creó "Cielos y Tierra".Esta expresión significa toda la Creación: lo visible y lo invisible. Una parte de ella son los Ángeles: criaturas espirituales. En el hombre se combinan el orden visible y el invisible.
El mundo visible comprende la tierra y cuanto contiene y el cosmos más allá de ella. Nos dice la fe que han sido creados. Sobre cómo fueron creados los científicos han elaborado, elaboran y elaborarán hipótesis y teorías basadas en sus hallazgos experimentales. ¿Comenzó con una gran explosión?
¿Continúa expandiéndose? ¿Cómo se originó nuestro sistema solar? ¿Cómo es que nuestro planeta reúne las condiciones para que la vida surja en él?
El autentico conocimiento científico no está en contradicción con la fe. Ninguna ciencia humana puede contestar la gran pregunta: ¿Por qué existe algo? Yendo más lejos: ¿Cómo es posible que la evolución del universo haya dado lugar a una humanidad pensante? Quien diga que todo esto tuvo lugar mediante una ciega interacción de azar y necesidad tendría que explicar cómo esta infinita e incomprensible sucesión de coincidencias ocurrió en el curso del desarrollo cósmico, como si fuera necesaria, para dar lugar a la tierra, con el entorno adecuado para que se desarrolle el hombre.

Los especialistas que se dedican a las investigaciones sobre el cosmos hablan del "principio antrópico": todo parece como si el desarrollo del cosmos y el del individuo fueran gobernados por un plan maestro del que solo podemos descubrir con sorpresa pequeños fragmentos. La fe nos dice que este plan es el resultado de una inteligencia infinita, sabia y amante.

  El relato bíblico de la Creación como obra de Dios en seis días, no pretende decirnos cómo, en detalle, fueron creados cielos y tierra sino que ellos fueron creados por Dios y además, que su gran diversidad fue querida por el Creador ("cada uno según su especie"). La inmensa variedad de seres en el mundo expresa la magnificencia del Creador. Debemos pues mostrar respeto por la individualidad de cada criatura. Este es el fundamento para una aproximación moral a la Creación.

  Lo que decimos está implícito en el relato de la creación: existe solidaridad entre todas las criaturas. Todas ellas, grandes o pequeñas, tienen el mismo Creador, que les ha asignado la tierra como común habitáculo para vivir. Todas ellas tienen un destino que va más allá de la tierra y el cielo, a saber, la Nueva Creación, el Reino Eterno de Dios.

 
C.S.