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SABANA SANTA

 anecdotas y reflexiones 

Viviendo el catecismo de la Iglesia Católica

 

Vivir el Catecismo

 

EL perdon DE LOS PECADOS

Sólo Dios puede perdonar los pecados. Por eso los escribas -que veían a Jesús como un simple hombre- se molestaron cuando le oyeron decir al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdoñados". No habían comprendido que era el Hijo de Dios y que por eso podía perdonar los pecados.

Sólo se puede comprender la importancia del perdon de los pecados cuando se comprende la gravedad del pecado. Espontáneamente consideramos que los males físicos como las catástrofes, quiebras económicas y enfermedades son lo peor que nos puede ocurrir. Sin embargo el pecado, el mal moral, es inconmensurablemente más daniño. El sufrimiento mental y físico nos puede acercar a Dios. Si con fe los aceptamos nos hacen partícipes de la cruz de Cristo.

Pero esto no ocurre con el pecado. Separa a los hombres de Dios a los unos de los otros. Fractura la unidad íntima del individuo y de la sociedad. ¿Qué es pues el pecado? Para entender lo que es el pecado es necesario primero reconocer la profunda relación del hombre con Dios. Sólo si conocemos el plan de Dios para el hombre podemos captar cómo el pecado es un abuso de la libertad que Dios dio a los seres creados para que fueran capaces de amarle y de amarse unos a otros.

El pecado como dice S. Agustín es amarse a uno mismo despreciando el amor de Dios. Por eso envió Dios a su Hijo al mundo: su misión es salvar al pueblo de sus pecados. Cristo murió por nuestros pecados. Por eso su primer regalo el día de Pascua es: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados les serán perdoñados, y a quienes se los retengáis les serán retenidos". Cristo confió a su Iglesia lo que ningún ser humano puede confiar a otro: la autoridad para perdonar los pecados en su nombre.

El bautismo es el primer y principal sacramento para el perdon de los pecados: nos une a Cristo que murió y resucitó y nos da el Espíritu Santo". Por eso uno de los artículos de la confesión de fe del credo niceno dice: "Creo en un solo bautismo para el perdon de los pecados". Pero no acaba aquí el poder de perdonar los pecados. "No hay ofensa, por importante que sea, que la Iglesia no pueda perdonar". Cristo murió por todos los hombres. La puerta está abierta en su Iglesia para todos los que están de corazón arrepentidos.

 

Vivir el Catecismo

 

C.S.