Libros e impresos  formato pdf                              anecdotas y reflexiones                      

                                    

principal
   
Antonio

 Marilu Capin de Aguilar (poesias)

¿Quieres realizar tiradas
 cortas de libros?
EDIKMA

 

 

Vivir el Catecismo

 

DIOS PADRE NUESTRO

    «Creo en Dios Padre». Con estas palabras comienza el credo de los apóstoles. El sentido preciso en el que Dios es Padre nos fue revelado por Jesucristo. Por medio de ese término Jesús no sólo expresa su más intima relación con Dios sino el tipo de relación con Dios a la que estamos llamados. Le llamaba «Abba», una expresión tierna que podría traducirse como «Papá». Es una expresión de íntima familiaridad. Y al mismo tiempo tiene connotaciones de gran reverencia. Es Él mismo quien nos explica el fundamento de esta relación: «Nadie conoce al Hijo sino el Padre y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo desea revelárselo». Esto signifi­ca que ningún hombre o criatura ha tenido con Dios una relación de tal intimidad. Jesús es el Hijo de Dios y Dios es el Padre de Jesús de una forma única: «Yo y el Padre somos uno».

La manera como Jesús llama a Dios «Padre» va más allá de cualquier parentesco terreno. Dios es desde toda la eternidad el Padre de su único hijo engendrado, consustancial con Él y por eso «Dios verdadero de Dios verdadero».Cuando Jesús habla de su Padre no lo hace como cualquier hombre habla de Dios, sino como el Hijo eterno de Dios, encarñado, que habla de su Padre eterno, con quien en el Espíritu Santo es uno sólo Dios.

En relación con su amor por las criaturas Dios puede representarse con atributos maternos o paternos. No   obstante, si Jesús nos anima a que adoremos a Dios su Padre como Padre nuestro, esta forma de dirigirse a Él no puede cambiarse por ninguna otra puesto que conlleva una milagrosa connotación más allá de la comprensión humana: a través del Espíritu Santo recibimos, como dice S. Pablo, el espíritu de filiación. Esto significa que participamos de la relación eterna del Hijo con el Padre y eso va más allá de lo masculino o lo femeniño. A través de Jesús somos llevados a la más interior y bendita vida del Dios Uno y Trino.

 

 

Vivir el Catecismo